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Mi nueva madre
Fecha: 02/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
Era día de mudanza. Finalmente llegaba el momento de decirle adiós a la casa de mi infancia, cual inevitablemente había sido adquirida tan solo un par de semanas después de haber sido puesta a la venta por mi padre, resignado a no poder costear los gastos él solo. Estaba hecha una sopa de emociones, me sentía triste por dejar la casa de mi vida, pero al tiempo me sentía aliviado por todos esos recuerdos nostálgicos de mi madre impregnados en cada habitación, aún a casi seis años de su muerte. Así iniciaba una nueva vida en otro hogar, alejado de los suburbios, en otra casa más pequeña, cual compartiría con mi padre y su pareja, pronto a casarse para convertirse en mi madrastra. Ella era engreída y altanera, la verdad no me caía nada bien. Aunque tenía un lindo rostro y de cuerpo no se le renegaba nada, su actitud era todo lo contrario. Pese a que sus largas piernas, cintura delgada, su cabellera rubia y lacia le hacía lucir más joven de lo que era en realidad, tenía todo el carisma de una vieja amargada de noventa años. Ella no tendría más de treintaicinco años, en tanto, mi papá, por ese tiempo ya estaba arañando el medio siglo, por lo que no me daba buena espina aquella relación. Es decir, ella estaba más cerca de mi edad, que en esos días tendría veinticuatro años, que la de mi propio padre. Para mí, era más que obvias las intenciones de esa mujer, seguro estaba que solo quería a mi padre para sacarle dinero y vivir de gratis. Según ella era edecán en una ...
... agencia de modelaje, pero la verdad es que ni trabajaba tenía por lo que no aportaba nada a la casa, solo se la pasaba mirando la tv o haciendo Pilates en la sala. Cuando no estaba revisando su móvil, simplemente perdía el tiempo haciéndose tratamientos de belleza en el rostro. Me sentía mal por mi padre, no sabía cómo hacerle ver lo que pasaba y a dónde se encaminaba su relación. Nunca he tenido un vínculo tan profundo con él como para platicarlo abiertamente, eso era más con mamá. Pero bueno, al menos le sacaba provecho a la relación. No había día que no les escuchara haciendo el amor al menos una vez, por las mañanas o antes de dormir. Ella gemía como zorra. No negaré que me excitaba mucho escucharla. Más de una vez le he dedicado una paja al imaginármela en cuatro siendo penetrada, o montada y cabalgando como una estrella del porno. Ojos para los dos A decir verdad, ya me tenía harto y fastidiado. La muy sinvergüenza no hacía más que gastarse el dinero de mi padre comprando ropa y productos de belleza. Y no era por el dinero, sino por su actitud. En el fondo sabía que mi padre era consciente de ello, que solo estaba con ella por el sexo y por mero afán de no estar solo, intentando así enterrar el recuerdo de mi madre. Pero yo eso sentía que debía hacer algo. En verdad no soportaba estar con ella en la misma casa, me trataba como un estorbo, no me hablaba apenas para saludar siquiera. Y a mi padre no lo intimaba precisamente mejor, solo le hablaba bonito ...