1. Poseída por el demonio: Mi primo


    Fecha: 02/02/2023, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    Soy Andrea, tengo 29 años, me considero una mujer inteligente, soy arquitecta, y desde hace cuatro años tengo mi propio estudio. Desde los 13 años que empecé a desarrollarme, supe que iba a tener un buen cuerpo. Y así fue. Tengo el pelo largo, por debajo de los hombros, muy buena figura que realzo con la ropa ajustada como me gusta.
    
    Tengo un novio mayor que yo, también profesional y con muy buen porte. Por las miradas de otras mujeres en la calle sé que no solo es mi parecer. Nos llevamos bien, tenemos buen sexo, y él hace un tiempo me pide casarnos. Pero no puedo.
    
    Todo empezó cuando cumplí 18 años. Para mi cumpleaños estábamos de vacaciones con mi familia, la hermana de mi mamá y su hijo Mauro, de 25. Esa noche cenamos todos juntos en un restaurant y después fuimos con mi primo a bailar. Cuando llegamos tomamos algo, bailamos un poco, y después cada uno se fue por su lado del boliche. Yo bailé con varios chicos, coqueteaba con otros, y cuando lo veía a Mauro, él estaba con alguna chica colgada del cuello. No fueron una o dos, fueron varias.
    
    Fui al baño del boliche y estaban dos de las chicas. Ellas no me conocían y hablaban con total libertad.
    
    -C1: Viste al flaco que me estoy transando? El sábado pasado me lo voltee, no sabes lo que es en la cama. Y el tamaño del instrumento!!!
    
    -C2: Ese es el que me dijo fulana!!! Me contó que la dejo hecha mierda, se enamoró la pendeja.
    
    Esa conversación me provocó un morbo más que importante, haciendo que me empiece a ...
    ... mojar. No entendía porque pero me pasaba.
    
    Cuando volví a la pista, veo que Mauro me señalaba y hacía movimientos que no con la cabeza. De repente la chica se me acercó y me preguntó si yo era pariente de Mauro. Le dije que sí, obviamente.
    
    Cerca de las 5 de la mañana Mauro me hizo una seña y salimos del boliche. A esta altura debo reconocer que había tomado de más y me costaba caminar derecho.
    
    Mauro me cruzó su brazo por la espalda y me tomó de la cintura, para que tenga estabilidad para camina. Como es más alto que yo, mi cabeza la apoye en su pecho. Llegamos al hotel donde parábamos y él se fue a su habitación, no sin antes dejarme en la puerta de la mía. Nuestras madres dormían en la misma habitación y nosotros en habitaciones separadas.
    
    Como pude me saque la ropa, lavé mis dientes y me fui a la cama. No hice más que acostarme que empecé a recordar el dialogo que había escuchado en el baño. Sin querer me fui excitando pensando en que tendría de diferente a otro hombres para que esas chicas, que se notaba que eran experimentadas, se sorprendieran. De pronto me di cuenta que me estaba apretando los pechos y mis dedos jugaban con el clítoris. Aunque lo intentaba no podía llegar al orgasmo. Y sucedió.
    
    De un salto salí de la cama, espié por el pasillo y al no ver a nadie fui corriendo a su habitación, que por suerte no había puesto llave.
    
    Casi sin hacer ruido y en medio de la penumbra, me metí en su cama. Mi mano fue directo a su pene y si, tenía un tamaño muy ...
«1234...»