1. Poseída por el demonio: Mi primo


    Fecha: 02/02/2023, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    ... importante, nunca había tenido una cosa así en mis manos. Cuando empecé a acariciar, se movió y levantó su cabeza. Yo esperaba que me diga algo, que no podía ser, que me echara. En lugar de eso, hizo que acerque mi cabeza a su pene y lo empiece a chupar.
    
    Mientras lo hacía me decía a mí misma que eso estaba mal, que qué estaba haciendo. Traté de sacar mi cabeza pero no me dejó. Sus manos comenzaron a jugar con mi clítoris, me saco la tanga y tocaba dulcemente mis pechos. Yo estaba cada vez más excitada. Dos de sus dedos se hundieron en mi vagina, a entrar y salir.
    
    Él no me forzaba, no me ordenaba, pero yo no podía resistirme. Sabía que lo que estaba haciendo no correspondía pero no podía resistirme, mucho menos irme. Me puso de costado, él se puso tras de mí y la fue metiendo lentamente en mi vagina. Como era realmente grande y él lo sabía se movía lentamente, mientras me apretaba un pecho y sus labios besaban mi cuello.
    
    Cuando sintió que ya entraba lo suficiente incrementó el ritmo, tanto de sus besos como de sus penetraciones. Yo ya estaba totalmente sacada. Con un movimiento rápido, quedó de espaldas y yo acostada sobre él, también de espaldas, con las piernas separadas y mi cabeza colgando al lado de la suya. Eso le permitía besar mi cuello, con una mano jugar con mi clítoris mientras con la otra apretaba uno de mis pechos.
    
    Nunca un hombre me había hecho el amor así, o mejor dicho, nunca me habían cogido así. Estaba totalmente extasiada, me sentía poseída ...
    ... por aquel hombre que era mi primo. Cuando notó mis dos orgasmos seguidos, que convulsionaron mi cuerpo, con gentileza se corrió, se puso de rodillas a mi lado y mientras se masturbaba, me ofreció su pija para chupar.
    
    Así lo hice y cuando acabó parte de su semen cayo en mi boca y parte en mi cara, cuello. Me impresiono la cantidad. Con mis manos repartí los restos por mis pechos y me quedé como paralizada en la cama.
    
    M: tomas la pastilla, te cuidas?
    
    A: no, no tomo nada
    
    Fue entonces que aún con su pene casi erecto, bajó a mi entrepierna y comenzó a besar mi clítoris. Combinaba besos con juegos de su lengua.
    
    A: Por favor, no doy más
    
    Sin darme respuesta, o mejor dicho, por toda respuesta, como si fuera una muñeca me levantó las piernas y su lengua entraba a fondo en mi vagina, que increíblemente seguía generando humedad. Y estaba como loca, otra cosa que no había experimentado. De pronto su lengua bajó a mi ano y empezó a hacer círculos en él. Uno de sus dedos se introdujo en mi vagina y jugaba con el punto G.
    
    Cuando estaba llegando al paroxismo, su lengua empezó a hacer fuerza e intentar penetrar mi ano.
    
    A: No, por favor, eso no
    
    M: tranquila, goza
    
    Cuando lo hubo dilatado lo suficiente, introdujo la primera falange de su dedo índice, y apenas lo movía, mientras su lengua volvió a mi clítoris. Mis orgasmos eran continuos, uno tras otro. Los espasmos musculares ya me provocaban dolor.
    
    No sé en qué momento, pero cuando se acostó a mi lado ya tenía ...
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