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Lucky boy (I): El bus
Fecha: 11/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
Mi confesión Un hombre maduro tiene sus encantos, y siempre el atractivo de forjar una relación estable, pero sexualmente me parecen muy predecibles. Como mujer sabes perfectamente lo que quieren y al final siempre termina siendo solo sexo, sin juegos ni atractivo. Nada antes ni después, al menos en mi experiencia. En cambio, un adolecente ofrece la oportunidad de seducirlo, la libertad de decisión y al mismo tiempo el control absoluto en cada uno de los encuentros. Sé que parezco una aprovechada, pero venga, que tengo valores y siempre me aseguro que sean legales, tampoco soy una enferma para enredarme con menores de edad. Siempre me han atraído de una manera muy especial los chicos jóvenes, en parte por la simpatía natural de un cuerpo tierno, pero especialmente por esa inocencia en el actuar, su timidez al habar y esa sinceridad verídica en su forma de ser. Cuando era adolecente tenía un mejor amigo al que le gustaba mucho una señora que vivía por el vecindario aledaño. Se trataba de esas clásicas MILF’s maduras de barrio blanco. Él solía espiarla cada día cuando regresábamos de la escuela, pues siempre pasábamos por esa zona residencial. Cambió mucho en esos días, y yo me sentía muy mal por él. Ahora, entrando en mis cuarentas, gozo de un buen cuerpo, siempre me he cuidado mucho en mi alimentación y haciendo ejercicio, sin descuidar mí trabajo. Me he casado, tengo dos maravillosos hijos y una buena casa. Ahora soy una de esas MILF. Seduciendo en el ...
... Bus Era primavera, debían ser por eso de las once de la mañana, regresaba de la Ciudad de México a Guadalajara, Jalisco, un camino medianamente largo en autobús, sin tráfico, aunque nunca falta el choque, la manifestación o cualquier percance. Estaba muy cansada después de un pesado fin de semana de trabajo en la capital. Lo único que tenía en mente era regresar a casa y relajarme. Me imaginaba en mi recamara quitándome el vestido de holanes que vestía ese día, deshaciéndome de mi ropa interior y tumbándome boca abajo sobre la cama. Quizá mi esposo me acompañaría con un seductor masaje y quién sabe, quizá un buen sexo antes de caer profundamente dormida. Miraba por la ventanilla del autobús, perdida en mis fantasías, esperando que el resto de pasajeros tomara su asiento. Uno a uno pasaban de largo a mi derecha, algunos se quedaban en los lugares de enfrente acomodando sus equipajes de mano en las repisas bajo el toldo del trasporte. Entonces una familia me arrebató la mirada que tenía difusa en la nada. Subía por el pasamanos haciendo mucho alborotó, rompiendo con la típica tranquilidad del protocolo, seguramente habían arribado con el tiempo encima. Típico. La mamá lideraba el grupo, era una señora de unos cincuenta y tantos, bastante robusta, detrás de ella le seguía una niña no mayor a quince años, atrás de ella el que sería seguramente su hermano, un chico de veinte años, y al final el padre, un hombre grande en todos los aspectos. Enseguida la señora tomó el ...