1. Lucky boy (I): El bus


    Fecha: 11/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... asiento del otro lado del pasillo, a una fila enfrente de donde yo estaba, junto a un pobre señor quien seguramente sufriría por la falta de espacio todo el camino. A su derecha, se acomodaban su esposo y la niña, justo enfrente de mi asiento. En tanto, el hermano mayor miraba incrédulo el número de asiento que compartiría conmigo, cotejando una y otra vez con su boleto, asegurándose de no equivocarse.
    
    Me dio mucha gracia, me encantó esa inocencia y su timidez incontrolable al ver a una mujer como yo. Hacían que todo ese trabajo en el gimnasio y esas dietas valieran la pena. En verdad me encantan esas miradas, de lujuria sí, pero cohibidas y con cierto carisma natural que me embriaga.
    
    El camión comenzó a andar, y rápidamente salimos de la estación encaminándonos a la carretera. Al mismo tiempo, poco a poco el joven adolecente a mi lado, finalmente entraba en confianza, relajando los hombros y distrayéndose un poco con una consola portátil que traía.
    
    Normalmente yo leería un poco en el trayecto, pero claro que no me perdería una oportunidad como esa. Era un chico atractivo, de piel morena, cabello corto y con una pequeña barba que comenzaba a asomar lo suficiente para ser elegantemente recortada. Era alto y un tanto fornido, habiendo heredado los genes de su padre, sin embargo parecía que a él si le gustaba cuidar su figura. No lo sé, me pareció lindo, aunque quizá solo era el calor del momento.
    
    A mí lo que más me gustaba era la simple oportunidad de seducirlo. ...
    ... Tan solo con el puro hecho de saber que le gusto y que no podía dejar de mirarme, me vuelve loca. Me trasportaba a esos días en que mi mejor amigo espiaba a esas mujeres maduras, ahora encarnándome en una de ellas. Espiar esas miradas tímidas que se apartaban de su consola hasta mis piernas una y otra vez, me hacía saber cuánto me deseaba, y eso, sin saberlo, comenzaba a excitarme.
    
    Me hacía sentir como una diosa, me llena de poder, es adictivo. Una vez que saboreas todo ese control no puedes dejarlo. Me sentía tan bien, que pensaba que debía recompensarlo de alguna manera. Jugueteaba con mi largo cabello ondulado color castaño claro, me acariciaba las piernas subiéndome cada vez un poco más mi ya de por sí corto vestido.
    
    Comenzó como un día un poco nublado, pero a medida que salíamos de la ciudad pronto el sol golpeaba con todo su fulgor, iluminando cada rincón del autobús, especialmente mis blancas y tercias piernas exhibiéndose con descaro a mi inocente compañero de viaje.
    
    Sabía que me estaba mirando, intentaba disimularlo pero cada vez le era más difícil despegar sus ojos de mis manos acariciando sensualmente mi cuerpo, ensañándose mis tetas, cuales sentía inflamadas y calientes aún bajo mi vestido y mi sostén.
    
    Con lentitud deslizaba mi mano derecha por un costado de mi seno izquierdo, jugando con la redondez de esa parte de mi cuerpo, apenas rozado con extrema delicadeza la punta de mis dedos poco a poco hasta llegar a mi pezón. Esas caricias, y su mirada, y el ...
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