1. La madura de Relaciones Humanas


    Fecha: 14/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    Lidia Ávila, una mujer madura, que conocí hace un tiempo y hoy vengo a platicarles de ella.
    
    En ese entonces ella tenía unos 45 años, es madre de dos hijos y se divorció porque la golpeaban, tenía un muy buen cuerpo, nada exuberante, pero todo firme y en su lugar, además su manera de vestir era magnifica, ¡sus pantalones entallados sus licras y a veces esas minifaldas que mostraban sus bien torneadas piernas, era el sueño milf de todo hombre!
    
    ¡Pocas veces me le acercaba a platicar con ella, ya que a veces su actitud era un poco déspota y solitaria, pero aun así no me dejaba de llamar mi atención!
    
    Un fin de semana fuimos a un curso motivacional y ella al ser de recursos humanos, era la que dirigía el seminario, sus vestimentas eran muy sensual, un leggin que transparentaba todas sus piernas y su ropa interior que dejaba ver que era tanga, sus zapatos abiertos enseñando sus cuidados pies y su blusa escotada y enseñando el ombligo, ¡creo que fue lo mejor de ese día!
    
    Noto que no le quitaba la mirada de encima y entonces ella siguió el juego de miradas, en la hora de almorzar nos sentamos frente a frente y nos sonreíamos mutuamente intercambiando algunas palabras, al final del curso todos los compañeros se fueron a celebrar, pero yo al notar que ella estaba sola recogiendo algunas cosas decidí quedarme a ayudarla, ella me lo agradeció y en lo que estábamos limpiando empezamos una muy buen a charla.
    
    LV: Como viste el curso’
    
    L: Muy bien, ahora me siento un ...
    ... ganador, ¡jajá!
    
    LV: Jajá, pues eso espero, ¡que todos se sientan así!
    
    L: ¡Con semejante motivadora, ¡cómo no!
    
    LV: ¡Ay qué lindo eres, gracias!
    
    L: ¿Oye y que harás saliendo de aquí?
    
    LV: ¡Ir a casa y descansar un poco!
    
    L: ¡Te invito unos tragos o un café o a cenar, lo que tú quieras y así platicar más!
    
    LV: ¡mmm, me gustaría, pero no sé, no acostumbro mucho a salir!
    
    L: Ok, entiendo, disculpa, ¡es que me gusta platicar contigo!
    
    LV: ¡Mira, vamos a mi casa, mis hijos no están, están de campamento, una pizza y unas cervezas estarían bien, tengo ganas de eso y creo que estaríamos más cómodos y relajados!
    
    No lo pensé dos veces y acepté, pasamos por unos six de cerveza y un par de pizzas, ella vivía por la vía láctea, una zona un poco clase alta en mi ciudad, su casa era agradable, dos pisos y un estacionamiento, ¡típico de una madre soltera y profesionista!
    
    La charla era interesante, un poco de música de jazz acompañaba el momento, salieron a relucir los problemas que paso, como sufría con su marido, las broncas con sus hijos, como fue excluida de su familia y como tenía años sin estar sin un hombre.
    
    L: Que vida más dura has tenido, pero no entiendo como una hermosa mujer como tú, ¡no ha tenido pretendientes!
    
    LV: ¡Si los eh tenido, pero me recato y les doy el cortón!
    
    L: ¡Entiendo tus motivos, a veces los hombres somos muy canijos!
    
    LV: Tu eres canijo, jajá, ¡sé cómo eres con las compañeras!
    
    L: El ser amable, ¡a veces es confundido por otras ...
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