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Mi prima se viste de novia (Capítulo 7)
Fecha: 28/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... era un cuatro. -Podemos tocarnos, apoyarnos, hacernos acabar. Podemos también decirnos cosas. Qué nos haríamos, qué nos gusta. Eso sí, con ropa, no podemos vernos desnudos. Le pregunté por qué no, entendiendo que de esa respuesta vendría su nota. Si me decía que no podíamos vernos desnudos por ser primos, se iba directamente a marzo. -Porque si te veo la pija no voy a poder disimular delante de nadie que te la quiero chupar. Aprobada. Un 6 digamos. Era un buen comienzo. Si los restos que quedaban de la conciencia de mi primita sobrevivían a la calentura de mis manos y mis palabras sin pedirme por favor que vayamos al telo, el domingo se lo pediría yo. Puse mis manos sobre su jean y le desabroché el primer botón. -Quedate en bombacha y vamos a la cama. No habrán pasado ni 30 segundos que ya la tenía como le había ordenado. Se puso de espaldas y me dijo que le apoye el bulto en la cola, y así lo hice. La tomé de las caderas y me pegué con fuerza sobre su cuerpo. Era el éxtasis. Un nirvana producto de mis propias hormonas cerebrales. No aguanté mucho más y decidí tocarle el orto. Puse mi mano en su tanga y la recorrí con los dedos, sentí cada contorno, cada milímetro de tela antes de detenerme en la entrada de su ano. El gemido que emitía con cada uno de mis movimientos, parecía estar a tono con los latidos que me daba la verga. Tenía a mi prima como aquella primera noche, entangada y a mi merced, pero esta vez, gracias a su colaboración, podía llegar con ...
... mi mano hasta su conchita. Otra vez. Una vez más mi mano se sintió húmeda por el flujo vaginal de mi prima favorita. Una vez más, de lo que sabía, serían muchísimas, pero muchísimas más. Volví a manosearle la cola cuando en su vagina me topé con sus dedos. Julia ya no aguantaba no poder tocarse. Mi mente estaba desbordada por el placer de nuestras perversiones. -Haceme la cola, Ro. Desvirgala. Que quede para siempre amoldada al tamaño de tu pija. –dijo entre gemidos. No le di ningún lugar a la sorpresa. Simplemente me dejé llevar por las ganas que tenía de romperle el culo. Rápidamente me bajé el bóxer y le hice a un lado la bombacha dejando la entrada del orto desprotegido. Ni se me ocurrió usar un dedo, o dos, para dilatarlo un poco: de una, así como estaba, lo presione con mi glande, que lo lubricó en un instante. El calor de su esfínter desnudo sobre la piel de la cabeza de la verga me volvía loco. “La pija en el orto de mi prima”. Ella gemía y se masajeaba el clítoris, desesperada. Yo hice un poco más de presión, pero estaba realmente muy cerrado. -Pará, Rodro. Pará. –dijo, como haciendo fuerza contra una contradicción.– Son palabras. No me lo hagas de verdad. Recién ahí entendí su juego. Era mucho y muy fácil para ser real. De todas formas, no perdí ni una pizca de excitación. -Tócame la concha mejor –Y se puso boca arriba, como cuidando el culo sobre el colchón. Allí llevé mi mano y comencé a acariciarle el clítoris sobre la bombacha. Mi ...