1. Mi suegra, esa mujer desconocida (1)


    Fecha: 01/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Johnpaulstarr, Fuente: CuentoRelatos

    El domingo siguiente Julia y su amiga Nora vinieron a cenar como siempre y debo confesar que su presencia me puso algo nervioso; tenía temor que a alguna de las dos se les escapara algún comentario de lo que había ocurrido y Silvana pudiera enterarse, pero la velada se desarrolló con total normalidad.
    
    Luego de la comida y mientras mi mujer lavaba los platos, mi suegra se sentó en el sillón junto a mí, y sin preámbulos me dijo:
    
    -Este miércoles tenés que cogerla a Nora porque quedó muy caliente y no le alcanzó con el vibrador. Y mientras la satisfacés, yo los miro y me hago una rica paja así gozamos los tres. Pongamos todos los miércoles como día de encuentro para hacer nuestras “cositas secretas”, te parece?
    
    -¿Estás insinuando de tener sexo como el otro día y con continuidad? - pregunté.
    
    -Estoy diciendo de comenzar una relación de a tres, donde seas nuestro macho y nos cojas al menos una vez a la semana, o más si se puede. Somos mujeres grandes con experiencia y necesidad de sentir y dar placer, y lo del otro día sé que lo disfrutaste tanto o más que nosotras; vi tu cara cuando te cabalgaba y te sentí bramar descontrolado cuando te vaciaste en mí.
    
    Nora, que estaba sentaba en el sillón frente a mí, separó ligeramente las piernas mostrándome su tanga y dando a entender que las palabras de mi suegra no admitían un no. La sola visión de esa prenda hizo que mi verga comenzara a despertar y a formar un bulto en mi pantalón; ambas lo notaron y mientras ella las abría ...
    ... un poco más, Julia se sentó bien pegada a mi y disimuladamente comenzó a frotar con su mano mi dureza. ¡Dios, en un segundo mi pija alcanzó su mayor tamaño y ya no cabía en mi calzoncillo, si aparecía Silvana no sé qué iba a hacer!
    
    -Mm, veo que Nora y vos están a full –dijo mi suegra mientras me seguía dando masajes suaves– creo que voy a tener que distraer un buen rato a Silvana así ustedes pueden aliviarse. Mirá que mojada está.
    
    -Estás loca Julia, aliviarnos acá y ahora? Dónde? Es imposible.
    
    -Bueno, un buen lugar sería el escritorio. Vayan y yo me ocupo de que mi hija no los moleste por una hora.
    
    La idea me aterraba, si algo salía mal mi matrimonio y mi mundo se irían por la borda en segundos, pero mi calentura era tan fuerte que tenía que correr el riesgo. Nora había metido su mano debajo de la pollera y con su dedo mayor frotaba suavemente su sexo; me puse de pie y acercándome tomé su mano para ayudarla a levantarse. Mi suegra también se paró y enfiló para la cocina. No hizo falta decirnos ni una palabra, tomados de la mano nos dirigimos con urgencia al escritorio donde luego de cerrar la puerta con llave nos trenzamos con desesperación en un beso profundo y húmedo, con nuestras lenguas entrelazadas. No podíamos esperar, subí su pollera y comencé a masajear su culo bajando simultáneamente su tanga; en una hábil maniobra Nora hizo caer mi pantalón y mi slip y su mano se hizo cargo de mi aparato, que estaba duro como el acero.
    
    Busqué su cuello, lo lamí y saqué ...
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