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Mi suegra, esa mujer desconocida (1)
Fecha: 01/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Johnpaulstarr, Fuente: CuentoRelatos
... sus primeros gemidos profundos aunque casi imperceptibles ya que no podíamos hacer mucho ruido. Ella sacó sus tetas y me las ofreció, esas tetas paradas y descomunales que me habían enloquecido desde siempre. Mi boca fue atraída como un imán a sus pezones, los que succioné y pellizqué sin control. Ella se separó, se agachó y con su lengua humedeció mi glande para luego enterrarse mi verga hasta el fondo de su boca dándome una mamada que me hacía estremecer. La sacaba, le pasaba la lengua por todo el tronco y volvía a engullirla, era el placer supremo. Se puso de pie y me llevó hasta la silla, haciéndome sentar. Mi verga estaba lustrosa y apuntando al techo como un mástil. Con un movimiento lento y sensual se sentó en mis rodillas y frotó su concha en mi muslo, mientras acercaba sus tetas a mi boca para que pudiera seguir libando. -No tenemos mucho tiempo, cogeme, no doy mas! -susurró entre jadeos. Literalmente agarró mi miembro, lo frotó con vigor un par de veces y pegándose a mí lo dirigió a su humedad guiándolo con su mano hasta que se enterró en ella completamente y quedó acoplado. Juro que jamás sentí el placer que sentí en ese momento, su concha era un volcán y cuando empezó a moverse creí que moriría. Esa mujer sabía coger, la edad le había dado experiencia y sabiduría y sabía aprovecharla; con sus manos tomó mis hombros y comenzó un vaivén de adelante hacia atrás que hizo bailar mi verga dentro suyo. Su expresión descontrolada y sus movimientos cada vez ...
... más intensos me decían que gozaba como una perra. Agarré su culo y empecé a masajearlo mientras nuestros movimientos iban en aumento y mi dedo se posó en su agujero, haciendo un círculo a su alrededor. Acercó sus labios a mi oído, y gimiendo le dijo en voz muy baja: -Estoy por acabar, si me metés un dedo en la cola no respondo de mí! Esas palabras fueron un disparador, ya que yo estaba a punto de acabar también. Metí mi dedo despacio y lo moví dentro suyo, empujando mi pija hasta el tronco y dando fuertes sacudones; sentí las contracciones de su vagina una detrás de otra y comencé a soltar mi leche a borbotones en su interior, estábamos acabando juntos con una intensidad increíble. Nora arqueó su cuerpo en los últimos embates de su brutal orgasmo, y yo terminé de derramarme en ese mismo instante. Nuestra respiración era acelerada, la intensidad de los movimientos fue disminuyendo hasta quedar abrazados dándonos lengua sin movernos. -Dios, que cogida! Adoro tu pija, la quiero para mí todos los días amor. Quiero ser tu puta de ahora en adelante y que me hagas tu mujer en cada encuentro, lo necesito. -Como vamos a hacer Nora? También está mi suegra que quiere una relación de tres. -Bueno, si te dan las fuerzas podrás cumplir con todo: un trío con nosotras una vez a la semana y solo conmigo otro día. Esa verga tiene que ser mía, nunca en mi vida tuve un orgasmo como este y quiero muchos más así. Me dio otro beso y lentamente fue desconectándose; increíblemente yo ...