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Un caramelo para cuatro viejos
Fecha: 06/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
—... ¿Sabés cuál es el mejor dulce de leche argentino, primo? —¿No, cuál es? —El de la concha. A ver, sabía que los argentinos le llamaban concha al coño. Yo estaba en mi cama. Mi prima estaba en la puerta de mi dormitorio, descalza, con unas medias negras y un picardías que enseñaba la mitad sus grandes tetas y parecía que estaba sin bragas. Mi esposa se fuera a las ocho de la mañana a cuidar los nietos de una de mis hijas. Me hablaba de desayuno y de repente me tira la indirecta. ¿Qué carallo iba pensar más que quería follar? Le dije: —Métete en cama que vas a saber cuál es la mejor leche española. Se echó a reír y después me dijo: —Sos un boludo. A veces, hablaba así, pero hablaba bien el castellano. Le dije: —Si tú lo dices... Se dio la vuelta y se fue moviendo su bello trasero. "Pin, pan, pin, pan...". Seguía empalmado cuando viene de vuelta de su habitación, se sienta en el borde de la cama y me enseña un bote que ponía: —Dulce de leche LA CONCHA, como el de tu madre. —Este es el dulce de leche, boludo —me dijo. Yo seguía empalmado viendo aquellas tremendas tetas, y seguro de que se me estaba ofreciendo, le dije: —Untado en tu concha debe estar riquísimo. Ya me dijo a las claras lo que quería. —En las tetas también está rico. —Y en la boca. —Y en tu pija. Puso el bote encima de la mesita de noche y quitó el baby doll y las medias, puso la ropa de la cama a los pies y se metió en ella. Mi prima Sonia, cómo ya sabéis, ya ...
... no es ninguna jovencita y está soltera. Es un alma libre. Folla con quien quiere y sus relaciones nunca duran mucho. No es rubia, es morena y tiene el pelo negro azabache, así lo tenía en el coño, y tenía una melena en él con la que se podían hacer rastras. Me interrumpió Toño (Tucho). —¿Cuánto tiempo se va a quedar en tu casa? —Una semana. —Te vas a hartar. ¡Quién la pillara! —Sería cuestión de hablarlo. Me dijo que follara con tres hombres. Dice que le encanta sentir dos pollas dentro de ella, una polla en el culo y otra en el coño. Que le encanta chupar pollas, masturbarse... —Pero con cuatro viejos no creo que le interese hacerlo, gratis. Ofrécele 400 euros. —dijo Fon. Moncho también quería mojar el churro. —Eso, eso, si paga Alfonso... —Pago, pago. Sigue contando lo que pasó Seguí hablando. —Al estar en cama, abrió el tarro con el dulce de leche, untó un dedo y lo pasó por los labios cómo si fuese un lápiz labial. Pasé mi lengua por ellos y lamí el dulce de leche. Estaba rico, pero más rica estaba ella cuando abrió la boca y me chupó la lengua. Nos besamos largamente. Luego, metió dos dedos en el tarro y untó los pezones y las areolas de sus grandes tetas, unas tetas que iban a su bola, una caía hacia un lado y la otro hacia el otro. Las cogí con mis manoplas y se las amasé mientras se las chupaba, lamía, mamaba y dejaba limpias de dulce de leche. Luego se abrió de piernas. Iba a echarlo en el coño, y le dije: —El coño me gusta comerlo ...