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Un caramelo para cuatro viejos
Fecha: 06/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... parqué, dos muebles estanterías donde había vajillas, muebles con bebidas encima... Y una gran lámpara en el techo. Sobre la mesa estaban los vinos, el pan, dos bandejas de cigalas... Y sentados a ella estaban Fon (en la cabecera), a su lado izquierdo estaba Sonia y yo, y a su derecha Tucho y Moncho. Los tres hombres del catering estaban de pie detrás de los hombres y la chica detrás de Sonia, para servirnos lo que necesitáramos. Ya habíamos dado cuenta de los entremeses, de la lubina, luego vendrían las codornices, la tarta de Santiago, el champán, el café y los licores. Se irían los del catering y comenzaría la fiesta donde la estrella invitada, el centro de atención, la reina... iba a ser Sonia. Había aceptado follar con los cuatro, con una condición, que la bañera del pazo de Fon estuviese mediado de leche. Quería saber cómo se sentía Cleopatra al bañarse. Tontería más grande en mi vida la había oído, pero allí tenía su bañera mediado de leche, una bañera en un baño con grifería y accesorios de oro, o sea, la barra de colgar la toalla y el asa que había en la pared de la bañera... Con la puerta abierta se quitó su cazadora roja, su blusa blanca, su sujetador, su falda roja de tubo, sus bragas rojas, sus botas blancas de mosquetero y se metió en el baño. Se lavó las tetas con leche, miró para la puerta, nos vio a los cuatro babeando, y dijo: —¿Quieres lavarme la concha, Alfonso? Fon, vestido con un traje gris con rayas negras, entró en el cuarto de baño, se ...
... sentó en el borde de la bañera y comenzó a lavarle el coño, o lo que es lo mismo, a hacerle una paja. Al rato ya Sonia besaba a Fon mientras se lavaba y amasaba las tetas. Poco después el chapoteo que hacía la mano al masturbarla fue en aumento y con él los gemidos de mi prima, hasta que los gemidos desaparecieron y se corrió comiéndole la boca a Fon. Al acabar de correrse, dijo: —Siguiente. Al salir Fon del cuarto vimos que sangraba por un labio. La corrida debió ser buena. Le dije a Moncho: —Pasa. Moncho le dijo a Tucho: —Pasa tú, Antonio. Estaban acojonados. Entré yo y me dijo: —Desnúdate y métete en el baño, primo. Me desnudé, me metí en el baño y Sonia se sentó sobre mí, metió la polla en el coño, y dándome las tetas a mamar y comiéndome la boca, me folló, siempre a su aire, ahora lento, hora rápido, ahora paraba y movía el culo alrededor. Fon, Tucho y Moncho ya había agarrado unas sillas y se habían sentado. Cuando sintió que se iba a correr, se levantó, salió de la bañera y le dijo a Moncho: —Me dijo un pajarito que tenías una buena verga, Ramón. Moncho, que estaba empalmado, sacó la verga, y le dijo: —¿Te parece buena? —Cógeme. Yo estaba en el baño cómo un papanatas, solo y empalmado. Vi cómo Moncho la cogía en alto en peso y se la clavaba y cómo ella le rodeaba el cuello con los brazos y el cuerpo con sus piernas. Le entró como si nada. Al ratito, me dijo: —Ven, primo, ven y métemela en el culo. Salí de la bañera y fui, ...