1. Con la prima Natalia


    Fecha: 08/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: _pakins, Fuente: CuentoRelatos

    ... correr dentro.
    
    Yo: Que noo tonta, de verdad cuando me vaya a venir la saco te lo juro.
    
    Aun sin estar segura de abandonarse dejo que la punta de mi pene comenzara a restregarse entre los gruesos y calientes labios vaginales buscando la entrada. Cuando logre colocar la punta en la dirección correcta comencé a apretar, pero debido a su nerviosismo unido al miedo de que no cumpliera mi promesa y se la dejara dentro. No lograba atravesar la barrera donde un día debió estar su virginidad. Le pedí que se relajara, que no tuviera miedo y se abandonara. Mientras la intentaba tranquilizar le di un fuerte apretón que la hizo gritar, más de la sorpresa que del dolor, aunque también un poco según me confesó más tarde. Logre avanzar unos centímetros, ella me decía con la respiración agitada.
    
    Ella: Para, para no seas tan bruto, joderrr que me has hecho daño.
    
    La intente relajar para que se relajara de una vez y con movimientos lentos y suaves fui avanzando a medida que ella se relajara hasta penetrarla por completo, entonces le susurre al oído.
    
    Yo: Ves como no era tan difícil, ya está toda dentro y no te he reventado ni nada.
    
    Ella: Joder que cosa más grande y gorda siento dentro, me llega al estómago.
    
    No seas exagerada andaluza, le dije mientras me apretaba a ella mordisqueándole los pechos. Notaba los huevos (testículos) apretados contra su sexo. Comencé un mete y saca lento, suave apretándome con fuerza cuando notaba los huevos chocar (descansar) sobre su sexo. No ...
    ... habían pasado más de diez minutos cuando Natalia ya iba por su segundo orgasmo. Aunque sentía un fuerte dolor en los huevos (testículos) y el pene deseoso de correrme lograba aguantar. Mientras esperaba que volviera de dejar los niños en el colegio me había pajeado (masturbado) siendo consciente que si no lo hacía no iba a aguantar mucho sin correrme. Entre orgasmo y orgasmo descansábamos unos segundos, ella me preguntaba:
    
    Ella: ¿No te habrás corrido verdad?
    
    Yo: Noo, cariño, no tranquila, te avisare cuando no pueda aguantar más.
    
    Ella: Joder como aguantas, Juan en tres minutos ya se ha corrido.
    
    Me dijo con la cara roja como un tomate y los ojillos medio cerrados del placer que le estaba haciendo sentir.
    
    Volví a la carga esta vez medio de lado, en la postura que años después supe que le llamaban la tijera, una postura cómoda para ambos, yo no la aplastaba con el peso de mi cuerpo y ella podía moverse y ambos podíamos mirarnos y observar el placer en la cara del otro. Entonces ella se le ocurrió bajar la mano entre las piernas no sé si para cerciorarse de si se la tenía metida toda o para que pero me rozo los huevos y no pude evitar que se me escapara un fuerte gemido al sentir sus manos, ella se dio cuenta cuanto me había gustado que en vez de dejar de hacerlo consiguió introducir la mano y apresarlos y masajearlos, fue esa vez cuando yo descubrí que mi punto flaco era ese, que me acariciaran los testículos. Intente aguantar ya que notaba que me empezaba a temblar ...
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