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Xochi, incesto en la cama de mamá
Fecha: 11/03/2023, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... va a dejar una hermosa marca en este culo. —No, no me marques, sino mi marido se daría cuenta que le pongo los cuernos cada vez más seguido. —Que puta incestuosa que sos, me gustas así. No podía dejar que me marcara… aunque siempre llevo la marca de algún amante, así que me callé, tiré mi cabeza hacia atrás y traté de disimular el hecho de que esos dos azotes, más allá de la humillación y el picor de piel, habían conseguido excitarme aún más. Deseaba que metiese su erección dentro de mí. Escupió en su mano y con su saliva pasó la mano otra vez por mi esfínter, lubricándome, que a esas alturas ya no necesitaba tanto, pero agradecí la caricia sonriéndole, ya que me hacía estremecer. —Por Dios, enterrala otra vez, metémela de una vez. —Ah, despacio, que la tenés enorme, —Pero ya la había vuelto enterrar, yo no sé cuántos orgasmos tuve en ese momento, siendo violada por un travesti que me volvía loca y a su vez me convidaba con sus lolas esculpidas y su belleza. Acercó la punta, la frotó otra vez por mis labios exteriores, alcanzando la punta de mi clítoris y volviendo a retroceder hasta enterrarse por mi ano. —me arde mucho, lubricame otra vez con tu saliva —le rogué, pero no me contestó y con su lengua lamio mi esfínter y lo escupió agresivamente. Sin hacerme mucho caso volvió a embestirme hasta el fondo, arrancando otro grito de mi garganta. La tercera vez que lo hizo ya no grité, me embistió como un loco durante al menos diez minutos seguidos, —Tu padre (me ...
... dice) no hubiese aguantado ni un minuto a ese ritmo, pero ese travesti me estaba dando con todas sus fuerzas de macho y ternura de mujer. Sosteniendo mis caderas, embestía y se volvía para enterrarse en mis intestinos, el sonido húmedo de sus embestidas, de su cuerpo chocando contra mi culo, se mezclaba con mis constantes gemidos. Mis brazos se doblaron por la intensidad, me dejé caer de espaldas en la cama, y cuando empezaba a temer que fuese a acabar, empecé a sentir uno de los mejores orgasmos que hasta ese momento había tenido cogiendo con un hombre o con otra mujer. Mi cuerpo se convulsionó, me contraje, pegué mi espalda contra la cama y con mis brazos abría más mis piernas para que pudiera penetrarme aún más, sintiéndolo sobre mí. Grité creo que como nunca. Ignoro si escucharon mis gritos, pero no me importaba si nos oían; estaba plena de pija. No podía controlar mi cuerpo, que se estremecía antes sus embestidas, que seguían siendo tan intensas y rítmicas como al principio. Ese travesti, ese ser parecía no tener fin. Verónica, mi travesti activo, llevaba más de quince minutos cogiéndome a un ritmo tremendo, alternando con ratos más tranquilos en los que jugaba con su lengua hundiéndola en mi esfínter. Finalmente aceleró de nuevo. Tuve un tercer orgasmo, y cuando llegaba el cuarto cielo mientras se volvía a hundir en mí trasero, sentí como también gemía, resoplaba y se agarraba a mí, reduciendo el ritmo, casi deteniendo sus movimientos, pero no, con apenas lentas ...