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Xochi, incesto en la cama de mamá
Fecha: 11/03/2023, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... estocadas en las que sacaba casi por competo su pija y lentamente la volvía a hundir, apretando al llegar al fondo de mis intestinos, que lo sentían. Cuando terminó su orgasmo se dejó caer sobre mí, y entonces volví a tener al alcance su boca. Esa boca que antes me había llevado al cielo, ahora estaba a mi lado, abierta, tomando aire mientras intentaba recuperar su ritmo habitual. Lo besé. —dulce y suavemente lo besé— Me habían vuelto loca esos labios al comienzo de la noche. —Me devolvió el beso del mismo modo. Ahora ya sin urgencias, sin vicio, sin lujuria, me arrodillé delante de esa pija húmeda de mis jugos nacarados y de su último dejo de semen, tomándola con mis dos manos, exprimí hasta su última gota sobre mis labios, clavándole mis ojos en su mirada. Sonrió, me tomó de los cabellos apretándome sobre su pubis depilado y acabó en mi boca. Ya era demasiado tarde para ser temprano o demasiado temprano para ser tarde, la busqué a “Mena” que estaba en otro privado mamándose a otro travestí, mientras yo me fumaba un cigarrillo, dejé que ella ...
... acabara; cuando abrió los ojos y me vio, le dije: —vamos nena, esto es el placer adictivo y debemos salir. —Debíamos volver a casa, estaba amaneciendo; Verónica se ofreció a llevarnos y así fue; me despidió en la puerta de casa con un chupón interminable en los labios, enamorándome. Llegamos y tu padre que dormía, como vos, no sintió que me duché quitándome tanta lujuria y tanto morbo de ese travesti, me puse mi culote negro y mi camisolín blanco, me acosté de espaldas, y volví a acariciar mi conchita por sobre la suave seda, aún me ardía al igual que mi esfínter, jamás me habían dilatado tanto con semejante pija. —Guau mami. —Le dije, mientras ella me masturbaba con sus manos y sobre sus lolas. No tardé en acomodarme para enterrar suave y sintiéndola y haciéndole sentir mi cómplice erección en la delineada raja de sus labios, cuando tremendamente caliente y mordiéndole ya la boca, le dejé correr mi leche dentro de su húmeda vagina. Ella mirándome a los ojos y jadeando me confiesa: —Nunca te dije que la masajista que viene dos veces por semana, es Verónica.