1. El misterio de mi tía


    Fecha: 28/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: danielopolis, Fuente: CuentoRelatos

    Había cumplido 18 años y mi tía Toti me había dicho que quería de regalo y le dije que pretendía dinero porque lo necesitaba, sin muchas más explicaciones. Estaba muy entusiasmado con un lugar del que me habían comentado mis amigos que se realizaban unas fiestas muy calientes.
    
    Yo era una malcriado, por cierto, soy hijo único, y de parte de madre tengo que agregar que soy nieto único y también sobrino único.
    
    Mi tía vive a solo unas cuadres de mi casa, donde yo habito con mis padres. De modo tal que tenía la llave de mi hogar, del mismo modo que mi madre tenía la del departamento de ella.
    
    La fluidez de las relaciones entre mi familia cercana y mi tía eran muy estrechas y nos veíamos casi todos los días.
    
    Mi tía era una mujer muy particular, tenía 52 años, era sotera y muy reservada, nunca tuvo un hombre al lado de ella, era muy cuidadosa en ese sentido, jamás hubo, ni siquiera una posibilidad menor, de saber algo de su vida privada.
    
    Ella tenía una amiga, Lidia, una mujer morocha, de un metro sesenta, su cuerpo era bastante relleno, una gordita interesante, con curvas llamativas. Al contario de mi tía, era una mujer de cierta altura, un metro setenta y cinco, su cuerpo era más armónico, se destacaba por sus caderas bastante anchas, pero sus glúteos no eran prominentes, sino más bien comunes. Era bastante armónica a la vista.
    
    Lidia y mi tía eran muy unidas, muy amigas, de modo tal que Lidia se convirtió en una mujer a la que yo llamaba también tía, y ella me ...
    ... aceptó como su sobrino putativo.
    
    A mí me intrigaba, ciertamente, que mi tía fuera tan misteriosa y tan reservada, al punto de no hacer ninguna referencia al tema, con sus relaciones de pareja, aunque por momentos perdía interés en esos asuntos.
    
    En una ocasión la fui a visitar a su departamento, estaba muy cerca de allí, había ido a visitar a un amigo que vive enfrente, tomamos un té y me dijo que la esperara un rato, que iba a tomar una ducha porque tenía que encontrarse con Lidia y unos amigos. Me quedé en el comedor terminando mi infusión, escuché que se prendió el calefón, y me fui hasta el baño para ver si podía ver algo, ni yo sé qué cosa podía ver. Pero la puerta no estaba correctamente cerrada, había una hendija por la cual se podía divisar el interior, claro no de una forma amplia, mi tía debía moverse para caer en esa rendija que me permitiera ver aunque más no sea algo; y, además, bastante difusa por el vapor.
    
    De todos modos, pude verla desnuda, tenía una hermosas tetas caídas, acorde a la edad, y un monte de venus muy peludo, sus caderas no eran otra cosa de lo que se veía cuando estaba en pollera, volví a mi lugar en el comedor y esperé que saliera de la ducha.
    
    Al salir y caminando hacia su habitación me dijo: y qué hiciste con la plata que te regalé, me interesa saber en qué terminó ese dinero porque se trata de mi regalo.
    
    Si bien con mi tía había tenido ciertas charlas sobre sexo, cosa que no ocurría con mis padres, contarle lo que había hecho con mis ...
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