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El paciente
Fecha: 02/04/2023, Categorías: Gays Autor: Vidacolorderosa, Fuente: CuentoRelatos
Siempre fui un médico respetuoso, tranquilo y profesional. Me gusta que en mi consultorio el paciente se sienta a gusto, escuchado, y se lleve el mejor diagnóstico y tratamiento, por lo cual nunca dejo que mis gustos o deseos se interpongan en mi trabajo. O casi nunca. Soy médico geriatra, especialista en tercera edad. Mi nombre es Nicolás, soy de Capital Federal, Argentina, tengo 38 años, y desde hace aproximadamente 6 años mi vida sexual es con hombres. Soy un hombre agradable, de buena presencia física, alto de 1.80 cm, 78 kg, morocho de pelo corto, lindas facciones. En el momento de esta historia (año 2016), yo atendía en un policonsultorio en Belgrano, atendiendo pacientes con patologías crónicas. En ese entonces conocí a Osvaldo, un paciente muy agradable, que venía periódicamente a hacerse los chequeos y controles de su edad. Tenía 68 años, era divorciado, y estaba de novio con una señora algunos años menor que el. Físicamente no era un hombre atractivo en absoluto, estatura de aproximadamente 1.68, pelo que escaseaba, canoso totalmente, y una incipiente obesidad que siempre le recriminaba en mi rol de médico. Fumaba bastante a pesar de sus antecedentes cardiacos, lo que nos llevaba a largas charlas sobre lo poco beneficioso que para él era ese hábito. Fuimos de a poco teniendo mucha confianza entre los dos. Nos convertimos de médico-paciente en buenos conocidos y hasta alguna que otra confidencia me contaba. Le gustaba hacer gala de su poder a la ...
... hora de estar con mujeres, y si bien era difícil creer que por su físico tuviera éxito, lo compensaba con su charla, su gracia y su presencia. Me contó que alguna que otra vez era infiel a su novia, y de a poco empezó a deslizar algunos gustos sexuales. Yo si bien no me quería prender en detalles, me reía ante sus ocurrencias y le recomendaba siempre el uso del preservativo. No pasó mucho para que Osvaldo me comentara su casi obsesión por el sexo anal, a lo que él consideraba como esencial en toda relación. Él sospechaba de mis gustos sexuales, pero todo era implícito, nada de mí lo aclaró o lo desmintió. Sus visitas, que al comienzo eran semestrales, pasaron a ser bimestrales, siempre con algún pretexto, y nuestra pasión por las charlas fue en aumento. Nos encantaba hablar de muchas cosas, fútbol, cine, aunque nuestra gran distancia era la política. Él era un gran crítico de la gestión del ex presidente Macri, mientras que yo, como lo había votado, en aquel momento lo defendía de sus ataques constantes. Una tarde su nombre apareció en la lista de pacientes, y supuse que como siempre sería algún pretexto para alguna charla, pero al entrar me comentó que había conseguido el turno ese mismo día, porque lo aquejaba un fuerte dolor testicular. Debido a la posibilidad de un diagnóstico severo, enseguida lo hice desvestir para descartar una torsión testicular, una de las patologías de urgencia más graves. Afortunadamente no era más que una epididimitis, que se trata con ...