1. Israel el leonino


    Fecha: 04/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos

    ... justo al lado y tendrían una vista más general sin llamar la atención, así de cagones, chismosos y retorcidos eran ese tipo de gente, pensar que los dos rozaban la cincuentena.
    
    Aun juzgándolos la Nati también subió, también le agobiaban un poco esas fiestas de fin de temporada y la gente ya estaba servida, tampoco tenía que preocuparse de los niños, su marido como dios manda guardaba los niños en la hacienda. Subió las escaleras hasta el segundo piso y entró en la habitación destinada a modo de oficina. Sin abrir la luz miró por la ventana, pudo ver como Israel abría una puerta lateral y la chica subía los escalones. Israel subió los escalones y levantó la cabeza dirigiendo la mirada a los pisos al mismo tiempo que de sus narices salían sendos chorros de humo, cabeceo en señal de aprobación y tiró el canuto al suelo, escupió y entró. Nati escuchó ruidos al otro lado del tabique, y voces, las podía oír de forma clara:
    
    —¡Apaga la puta luz coño ! Se ha dado cuenta que estamos aquí…
    
    —Puede ser una lianta la hijaputa pero yo me la tiraba —dijo exaltado.
    
    —¡Calla la puta boca ! No hables tan fuerte —advirtió el otro.
    
    —¿Qué? No me digas que tú no te la tirarías —dijo por lo bajo—. Está buena, joder, no me digas que no. Este tío tiene un puto picadero en su camión hasta techo solar en ese pequeño espacio del remolque… ¡Mira, mira…! Se ve luz incluso, ¡hostia puta! Lástima que sea de cristal ahumado.
    
    La noche era de luna llena, destacaban las formas del prominente ...
    ... camión y las letras del Volvo brillaban, en ese momento el pequeño techo solar del remolque se abrió quedando a la vista un habitáculo que constaba de una cama y una mesilla con un reproductor de cds de música y dos personajes, la chica e Israel.
    
    —Así no tendremos calor y se pueden ver las estrellas —dijo cuando termino de correr el cristal del techo.
    
    —Vaya choza es este puto camón —dijo ella mirando arriba.
    
    —Como si estuvieras en tu casa nena, ponte cómoda la noche es calurosa —mientras daba vueltas en círculo alrededor de ella en el pequeño espacio lo que equivalía a restregarse en cada giro.
    
    —Me estás mareando, llevo el subidón, sabes, está hierba era condenadamente buena —dijo ella algo confusa.
    
    La noche era estrellada, solo se oían los grillos macho, el canto que realizaban era constante y sequía un compás muy rítmico, de forma que atraían a las hembras, que escuchan dichos sonidos ensimismadas. Desde la nave se oían risas y un pequeño bullicio de la fiesta, en el piso superior acechaban seis ojos como si de búhos se tratara.
    
    —¡Hostia puta consagrada! ¡no me lo puedo creer! —dijo por lo bajo uno de los mirones.
    
    —¡Le está vacilando! Hay que reconocer que tiene dos pares de cojones el hijoputa del viejo —dijo el otro sobreexcitado.
    
    La Nati tampoco era ajena a la escena y era consciente de que Israel enseñaba descarado su gloria ante su público, arrogante y soberbio se enfrentaba a un nuevo triunfo, pensó Nati.
    
    En esos momentos Israel ya la estaba ...
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