-
Israel el leonino
Fecha: 04/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos
... tardó en llegar una chica la cual le pregunto al hombre adulto a ver si se encontraba bien, le dijo que todo bien, que muchas gracias y se fue. La chica prosiguió la misma operación de descarga, cuando se tensaba el cuerpo para manejar la carretilla se le marcaban las nalgas en los pantalones del chándal, dos nalgas separadas y fuertes en medio de ellas se marcaba un tanga, al reincorporarse y su espalda quedaba recta la camiseta le marcaba dos potentes pechos circulares los cuales estaban retenidos por un sujetador semitransparente que marcaba sus pezones. Israel se reincorporo y se levantó, estiro su cuerpo mostrando su generosa estatura y con pasos en zancada larga se encamino hacía la chica. —Déjame a mí —dice a la chica y tomando la carretilla carga las cajas para volverlas a colocar en posición cercana a la carrocería del camión en giros corporales donde su blanca coleta ondea en cada movimiento. —Gracias tío, esto es fastidioso de cojones —dice ella dando un resoplido— menos mal que hoy terminamos. —Descansa un poco —dice Israel con la mirada ladeada y su coleta reposando en su hombro la canosa coleta— podemos fumarnos un pitillo y también tengo cerveza fresca en la nevera del Volvo. —Mola tío, gracias, esto es extenuante. Israel fue en busca de dos Budweisser y aprovecho para desabrocharse los cuatro botones superiores de su camisa quedando al descubierto un pecho con una mata de vello canoso, al volver piso fuerte con toda la planta del pie lo cual ...
... hizo que sus hombros se balancearan y al llegar a la chica le abrió la lata a una mano y se la ofreció, de su bolsillo de la camisa saco su paquete de Marlboro y otra vez a una mano abrió la cajetilla y salió estirado un cigarrillo para después sacar su Zippo y darle fuego. La chica llevaba el pelo corto teñido de azul y rojo, en su nariz en el subtabique donde separan sus orificios nasales lucía un piercing circular y otro en su ceja derecha, era de mirada escurridiza pero vivaz de ojos almendrados, su cara era ligeramente angulosa de pómulos marcados. —¿Llevas tiempo en este curro? —pregunto Israel mientras con el índice y el pulgar se quitaba las gafas mirándola a los ojos. —¡Qué va! Unas semanas, esto es una puta mierda de curro, parecemos mulas de carga. —¿No te gusta o qué? ¿Os mandan mucho trabajo? —Es una puta mierda, tío, encima la vaca esa de la dueña es una puta negrera —dijo ella mientras daba caladas al cigarrillo y apuraba su cerveza—. Oye, tengo que irme, si pasa por aquí la cabrona me monta un pollo de mil cojones, ¡gracias por la birra y el pitillo, tío! Menos mal que está noche está la fiesta de fin de temporada. —¿Vas a ir? —Preguntó Israel subiéndose la visera de la gorra— suele estar bien. —Es un puto asco, solo hay peña aburrida, pero al menos se puede una gorronear la bebida. —¿Entonces tomaremos algo juntos? —dijo Israel con mirada penetrante. —Ya ves tío… ja, ja, ja… —contesto ella con gesto ambiguo y desconcertante para después ...