1. El ginecólogo, el hijo y la nuera


    Fecha: 06/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos

    ... para enfiestarme con las pacientes que vienen por algo más que una consulta. La experiencia me enseñó a que nunca debo ser yo el que tome la iniciativa. Y para evitar problemas de otra índole, tengo instalado un sistema de cámaras donde ante la primera duda, nada mejor que la realidad.
    
    He descubierto también en todos estos años de profesión, que aunque no lo confiesen, a la mayoría de las mujeres le da cierta intriga la mano del ginecólogo y que cuanto más confianza les generás, mejor se relajan cuando tenemos que meter dedos o instrumentos.
    
    Después de las excelentes experiencias con la hija de mi esposa y con una sobrina, traté de no cerrarle más las puertas a potenciales pacientes “por códigos familiares”, todo lo contrario porque gracias a Dios ellas me hicieron buena prensa y crecieron sustancialmente en el último año las visitas de orden familiar o sus conocidos.
    
    Con Lorena, desde aquella primera vez cuando llegó muy cachonda de Australia, tengo relaciones regularmente. Al menos una o dos veces por mes me pide un turno por whatsapp para que le haga un chequeo. No sé si es que le gusta mucho mi pija o que simplemente encontró la excusa perfecta para tener la libido al día sin hacerse problemas o bancarse relaciones que no llevan a nada.
    
    “Me hiciste adicta al culo, doctor papi”, me dijo la última vez, en cuatro en la camilla y abriéndose bien los cachetes con las dos manos para que entrara más profundo.
    
    “No me ponés el instrumento de carne, necesito sentir ...
    ... esa pija caliente hasta el fondo de mi orto”, me imploraba mientras se retorcía como una perra esperando ser penetrada. “Haceme doler doctor papi, rompémelo para ver si está todo en orden”, me pedía mientras con una de las manos me acariciaba los huevos y con la otra se llevaba una de las tetas hasta la boca para morderse los pezones. “Llenámelo de leche, necesito sentir como me chorrea por las piernas esa lechita tan rica”.
    
    No aguanté, le descargué todo me semen con la pija hasta el fondo y la saqué lentamente para que sintiera cómo se le llenaba el culo de leche tibia. Con una de sus manos se metió dos dedos y los sacó llenos de esperma. “Algo voy a probar, tan caliente y espesa”, me dijo y se metió los dos dedos en la boca hasta dejarlos limpios. Se la volví a clavar en el culo y la embestí un par de veces más hasta que sentí que mi miembro estaba lleno de leche. Cuando la volví a sacar la agarré de los pelos y la arrodillé adelante mío. “Ahora la vas a dejar limpia putita, no quiero que quede una sola gota”, y obedeció con maestría dándome una mamada que casi me hace acabar de nuevo.
    
    Pasaron dos meses más y no había tenido ninguna novedad de Carolina, hasta que recibí una llamada de mi hijo.
    
    “Hola viejo, yo sé que a vos te incomoda atender a mujeres de la familia, pero te quería pedir si por favor podías atender a Carolina. Yo se lo propuse, a ella no le pareció mal, pero que de ningún modo se animaría a pedir algo semejante”.
    
    “Dejámelo pensar, no tengo ningún ...
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