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Mi mejor amigo, mi padrastro, comparte a mi madre conmigo 1
Fecha: 12/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Josemanu1999, Fuente: CuentoRelatos
... bruscamente, la obligó a arrodillarse en la cama y, tomándola desde atrás, la penetró sin piedad. -Así vas a sentirlo más rico. La tomó de los brazos, se los puso tras la espalda y empezó a moverse más rápido. Parecía que mi madre se estaba volviendo loca. Sus caderas se movían furiosas, como queriéndose alejar de Caleb, pero él siempre la mantenía firme de los brazos, manteniéndola en la misma posición mientras hacía tronar sus nalgas a cada movimiento. El "Clap, clap, clap" era acompañado por un sonido húmedo, sucio. Ambos sudorosos, sus cuerpos reflejando la luz del foco que tan bien iluminaba la habitación. -¡Ay, ay, ay, no mames, no mames! Mi madre empezó a gritar y a soltar sus caderas sin dejar de contorsionarse a la vez que su rostro dibujaba una sonrisa y un lamento a la vez. Sus cejas indicaban que le dolía, pero sus labios curvados que le gustaba y, antes de que sus brazos tocaran el colchón cuando Caleb la soltó, pude ver cómo una cascada de corrida caía sobre el forro negro de la cama y ella se arrastraba lejos de Caleb, su pene palpitante mientras ella se colocaba en el otro lado de la cama. -Oye... qué rico te mueves -Le dijo mi madre Caleb, su vagina aun soltando gruesos chorros de fluidos. Caleb no dijo nada, pero se acercó rápida y bruscamente e insertó un dedo en la vagina de mi madre y, haciendo suaves movimientos, nada rápidos, alargó aún más el orgasmo que recién le había dado. -Sácalo, hermosa, dámelo todo. Mi madre hizo eso. ...
... Sus caderas se contraían al son de su mano y más y más chorros salían de su coño, bañando el brazo de Caleb y dejando una cada vez más grande mancha de humedad en la cama. -Mételo, mételo -Le dijo a Caleb, agarrando su miembro del glande. Él le hizo caso al instante y de entre los labios y su pene, salían cascadas de corrida. La estaba follando a la vez que la hacía correr. -Ya casi, Anna. Ya casi me vengo, preciosa. -No lo saques, hazlo dentro. -Oh, mi amor -Caleb la beso y la rodeó con los brazos. Ahora ella soportaba el peso de ambos y sus cuerpos estaban más juntos que nunca. Pude ver las piernas abiertas de mi madre, su vagina recibiendo el ancho y venoso monstruo de Caleb y cómo éste se movía arriba y abajo, haciéndola gritar a cada embestida hasta que, inevitablemente, ambos dejaron de moverse y él, con su pene tan dentro de ella que sus testículos tapaban mi visión de su vagina, empezó a eyacular dentro. Los huevos se le contrajeron mucho y, después de estar un rato así, se le quitó de encima a mi madre y, con su verga aún semi erecta, la jaló y la puso encima de él. Podía ver el ano de mi mamá, rojito, chiquito, hermoso... y cómo gruesos hilos de esperma de deslizaban fuera de su vagina mientras masturbaba con rapidez el pene palpitante con una mano, su prepucio cubriendo parcialmente el casi morado glande a cada jalón. No dijeron nada. Beso, caricia, jalón y chupón, eso fue lo único que hicieron durante uno o dos minutos en los que Caleb volvió a ...