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Consolando al señor
Fecha: 12/04/2023, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... lindo, y tan dulce!!__ dijo y sus ojos brillaron de forma endemoniada. Volvió a tomar mi cabeza y a apoyarla en su pecho fuerte y sin uno solo vello. Allí fue que noté por vez primera sus tetillas gordas y bien marcadas, estaban erectas. __¡Eres capaz de consolar al viejo Moste!__ dijo de forma perversa, de eso me daría cuenta mucho tiempo después. __¡Si señor claro!!__ dije yo inocente y ya algo caliente para que lo voy a ocultar. Algo se movía dentro de mi y de mis hormonas revolucionadas. El tomo mi mano izquierda y la poso sobre su tetilla derecha que estaba dura, la acaricié de forma autómata y se notó que el gimió. __¡Ella hacía tanto que ya ni me tocaba, ni dejaba que yo me acercara!!__ suspiro casi susurrando. Acariciaba mis cabellos y acercó gentilmente mi boca a su tetilla derecha que latía endurecida y pidiendo a gritos que la tomara con mis labios. La baba se me caía y no tardé mucho en poseerla. La humedecí y volví a notar su dureza en el calzoncillo. Me atragante glotonamente y sentí que mi sudor y el del señor Moste se mezclaban. __¡Ohh eres adorable, no sabía que podías consolarme tan bien, ahhh, sí, sigue chupando, así!!!__ yo chupaba sonoramente. Mi lengua hacía dibujos sobre la tetilla y parte del pecho, me sorprendí haciendo cosas que yo mismo desconocía, con la otra mano acariciaba la ancha espalda de aquel macho negro sacado y lujurioso. El pecho de Nelson casi chorreaba de tanto sudor y saliva. Se mezclaban. Mi pija se había alzado ...
... tanto como la del señor Moste. Chocaba con la tela de mi bermuda hasta las rodillas. Las manos del señor Moste dejaron de acariciar mis cabellos y bajaron por mi espalda hasta mis glúteos. Los acariciaba y pellizcaba con ansías y gusto. Con la otra mano levantó mi barbilla y con sus gruesos labios me cubrió la boca y me cedió su lengua hasta el fondo de mi garganta. Sentí que un fuego abrazador me consumía. Metió la mano que se encargaba de mi cola y se deslizó por dentro de la bermuda tocando mi piel ardiente. Llegando al medio de mi zanja y metiendo los dedos por allí yo ya gemía caliente y el lo sabía porque estaba igual. Su boca me tragaba literalmente y a mi me gustaba de forma desaforada. Sacó un mano de mi pantalón casi bajo. Tomó la mano mía que había acariciado su pezón enorme y me llevó hasta el tronco grueso que estaba tan duro como una tabla. Lo apreté con ganas y deseos. __¡Que bien lo haces, ohh, si cariño, eres una dulzura, cariño, ahh, uhhh!!!__ al cabo de unos instantes su arma salió al aire y toqué la piel de aquel pedazo de carne. Lo empecé a masturbar de forma rica y veloz. Los gruñidos del macho eran desquiciados y calientes. El alcanzó a meter un dedo en mi agujerito baboso cuando llenó de leche mis manos y mi ropa y salpico por todos lados, aquel hombre hacía tiempo que no descargaba sus ganas. Volvió a besar mi boca sedienta, una vez que se calmó un poco su verga no se dormía, al contrario, al seguir besándome se ponía rígida nuevamente. Me quitó ...