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La cuñada necesitada
Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Roberto, al que llamaban Bertucho, era alto, con cuerpo musculado y tan guapo que parecía una chica, una chica con media melena rubia de ojos color avellana y largas piernas. Un mal día su padre pillara a su hermana tonteando con Bertucho y cómo la hermana era su "Chichi", y él era el rarito, lo echara de casa. Ahora vivía con su hermano Abel, que se fuera a trabajar en unas plataformas mexicanas y con su cuñada Pili, una veinteañera, de metro setenta y siete de estatura, morena, de ojos negros, pelo rizado y largo, con un cuerpo diez y menos follada de lo que ella quisiera. Abel sabía que su esposa pasaba ganas de polla, pero también creía que con su hermano no corría peligro. Situémonos. El salón del piso era amplio. Tenía dos tresillos uno enfrente del otro y en medio había una mesa camilla. A un lado estaba el mueble bar y un mueble con cajones sobre el que había un jarrón de flores con rosas y encima de él un espejo redondo con marco dorado. En el otro lado una estantería con libros y pequeños cuadros y la tele de plasma, al fondo un ventanal con dos cortinas azules que hacían juego con los tresillos. En el techo una lámpara con una docena fe focos y el piso estaba cubierto de formica. Pasaban de las ocho de la tarde de una calurosa tarde de verano. Bertucho estaba sentado en el tresillo de la izquierda en pantalón de deporte. Había sacado la polla por arriba y la estaba meneando. Entró su cuñada en la sala con dos bolsas de Zara en las manos, y al verlo le ...
... dio la risa. -¡¿Molesto, Bertucho?! Bertucho, que la estaba esperando, guardó la polla y se hizo el sorprendido. -¡Qué situación! -No te preocupes, no se lo voy a decir a nadie. Pena que no te gusten las mujeres. -Tú me gustas, Pili, me gustas mucho, mucho, mucho. -¿De verdad? -De verdad de la buena. -¿Y cuándo empecé a gustarte? -El primer día que te vi. Tenía 17 años. -¡De eso hace dos años! Pili fue a su lado, puso las bolsas sobre el tresillo, se sentó y le dijo: -Debes haber sufrido mucho teniéndome a tu lado y deseándome sin poder tocarme. -La verdad es que te he tenido entre mis brazos tantas veces que no sufrí, sufrir sufriría sino te hubiese podido ver cada día. Pili le acarició el cabello. -Pobrecito. Siento tus gemidos por las noches, pero creía que pensabas en algún chico. -Eres tú la que estás en mis fantasías. Pili jamás se había sentido tan halagada. Le siguió dando cuerda. -¿Qué me haces en tus fantasías, travieso? -Cosas. -Cuenta. -Te como las tetas, te como el culo, y acabo eyaculando unas veces en tus tetas, otras dentro de tu culo y otras en tu boca. Pili, se acicaló el cabello, sonrió y le preguntó: -¿Qué más me haces? -Me da corte decirte lo que más me excita. -¿Son cosas muy guarras? -Muy, muy guarras. -Cuenta, me excita oír esa clase de cosas -Cuando me corro dentro de tu boca guardas mi leche y nos la tragamos juntos mientras nos damos un largo beso con lengua. -¿Qué ...