1. Gustavo, mi primer hombre


    Fecha: 19/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Al terminar la secundaria, después de hacer un par de test vocacionales, me decidí por empezar un profesorado de matemáticas. Pensaba hacer una carrera relativamente corta y así poder empezar a trabajar e independizarme. Pero a los pocos meses me empezó a aburrir este estudio, lo abandoné y empecé a trabajar en un estudio juridico. Al año siguiente me anoté en la carrera de derecho en una universidad privada de Buenos Aires. También creo que participó en esta decisión, Luz, mi amiga y compañera de secundaria, que ya se encontraba cursando la carrera. Es decir, me llevaba un año de ventaja.Me anoté en turno noche ya que de día tenía que trabajar.
    
    Los padres de Luz tenían un departamento de dos ambientes en Caballito, a pocas cuadras de la facultad, y me contó cómo había intercedido la madre para que el padre esté de acuerdo en prestarle el departamento con la condición de que se haga cargo de los gastos en cuanto consiga trabajo. Cosa que hizo a los seis meses de ocuparlo.
    
    Entró como recepcionista en una compañía financiera.
    
    Como ya dije, me inscribí en la carrera y coincidimos en dos materias, ya que a ella le había ido mal en Romano y en Introducción.
    
    A las pocas semanas de comenzado el curso, Luz me propone mudarme con ella. En realidad me dijo que aunque sea vaya los días que quisiera, y si estaba más cómoda, nos poníamos a hablar para compartir gastos.
    
    Me gustó la idea y así lo hice, empecé a quedarme algunos de los días que teníamos facultad y algún ...
    ... viernes o sábado. A las dos semanas estaba prácticamente instalada, así que nos sentamos y arreglamos una cuota mensual para aportar y solventar los gastos y expensas, que no era mucho.
    
    Mi mamá lloraba como si me fuera a Japón, y mi papá, más racional, lo tomó como una etapa a cumplir y a la que todo el mundo debía someterse.
    
    Como primera regla nos propusimos no llevar a nuestros novios, que en realidad no eran tales sino chicos con los que salíamos de vez en cuando.
    
    A veces, si tenía que hacer algún trámite en algún juzgado o lo que fuere, y era a última hora, en lugar de volver al estudio me iba a buscar a Luz. Después me di cuenta que cada vez que podía, postergaba todo para el final y llegarla a buscar con tiempo.
    
    En la financiera me sentía más a gusto, la gente corría por los pasillos y hablaba fuerte, y también me sentía observada, me daba cuenta que no pasaba desapercibida para nada. Creo que por eso empecé a vestirme de manera sugerente. Trataba de no usar corpiño, que los escotes sean pronunciados, ropa ajustada. Era como una heroína de historietas que se cambiaba para no revelar su verdadera identidad.
    
    Luz, que estaba al tanto de lo que pasaba, un día me dice, “Gustavo me preguntó por vos”. Gustavo era uno de los gerentes que tenía a su cargo el manejo de inversiones de tres grandes empresas, entre otras cosas. Me doblaba y más en edad, calculo que tendría unos 45 años en ese momento. Pero era un hombre muy atractivo, morocho con el cabello no muy corto, de ...
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