1. Gustavo, mi primer hombre


    Fecha: 19/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Gaston, Corina y Pamela. A los pocos minutos Sergio atiende el teléfono, aparentemente había un problema que atender con un inversor y se apartó a hablar con el.
    
    Luz me pregunta si estoy bien para irme. “Si”, le contesto, arrastrando la i. Gustavo dice, “así no te podés ir, yo te llevo”. “Mejor, así me quedo tranquila, yo me voy a quedar un ratito más.”, dijo Luz.
    
    Gustavo se levanta y me ayuda a incorporarme, estaba bastante mareada, pero bien, dentro de todo. El mozo le devuelve la tarjeta junto con el ticket del valet parking.
    
    Salimos y el frío que sentí me despertó un poco. Me vi parada al lado de Gustavo, toda de negro y con una camisa transparente que mostraba todo.
    
    Cuando se baja el chico que fue a buscar el auto, recibe la propina y le sonríe un poco pícaramente. Subimos y nos marchamos. Me pregunta “cómo te sentís”. “Un poco mareada, pero ya está pasando”, le digo.
    
    “¿Queres ir a algún lado y seguir charlando?”, pregunta.
    
    “Si, dale”, es temprano todavía.
    
    Y arrancó para la costanera. Pasamos aeroparque y entramos a un conocido restaurante. Eligió el lugar más alejado del estacionamiento y se sacó el cinturón, y yo hice lo mismo. Abrió la puerta y cuando iba a hacer lo mismo me dice “esperá, no bajes todavía”, me volví a acomodar y vi como se sacaba el saco, lo ponía en el asiento trasero y le dijo algo a un hombre que se acercó y luego se retiró. Se volvió a sentar en el asiento del conductor, cerrando la puerta, y me miró a los ojos. Yo me sentía ...
    ... como entregada, paralizada, no podía pensar mucho, su aspecto tan varonil contrastaba con todos los chicos que transaba habitualmente. Creo que realmente quería que me tocara o besara, pero que hiciera algo, quería sentirlo, saber cómo era con un hombre casado, mucho mayor que yo.
    
    Sin decir palabra puso su mano en mi nuca y me llevó para sí. Nuestros labios se conectaron y me besó como muy pocas veces lo había hecho alguien. De a poco nuestros besos se empezaron a poner frenéticos, nos mordíamos la boca, chupábamos nuestras lenguas, y las manos empezaron a explorar zonas prohibidas hasta ese momento. Me metió su mano en el culo, levantando la pollera, y con la otra me desabotonaba la camisa.
    
    Yo, por mi parte, empecé muy de a poco a frotarle la verga, tanteando su excitación. De golpe se detiene sale del auto, corriendo un poco el asiento hacia adelante, cierra la puerta y se sienta atrás, me toma la mano y me hace pasar por entre los asientos. Ahí me siento encima de él, ya tenía la camisa toda abierta, me la saqué y me acarició ambas tetas con sus manos, pasando sus pulgares por los pezones. Se detuvo a mirarlos y me apretó fuerte con el pulgar y el costado de su índice mi pezón izquierdo, abrí la boca pero reprimí el grito, me hacía doler pero me gustaba; tomé con mi mano la otra teta y se la puse en la boca, y mordía y chupaba mi otro pezón. Quería tocarlo pero como que todavía no me animaba a meter mi mano en su pantalón, ya tenía la pollera por la cintura, bajo el ...