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Familia cautiva de unos degenerados
Fecha: 22/04/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... detrás de sus dos hijos y descubrió que sus ojos no se apartaban del cuerpo de su hijo mayor. Ahora, sin un arma que le apuntara, Ernesto no se paró siguió hacia adelante y abrazó a su hijo mayor, lo llevó a la hierba, extendió su mano y acarició la polla de su hijo con maliciosa sonrisa. — ¡Vamos! Hijo, tu padre necesita tu gran polla para que le hagas una buena faena. Gonzalo se rió, y se dio cuenta de que aquello que le estaba preocupando que podría ocurrir, pues no, ya no iba a suceder. Jaime se abrazó a su padre y hermano, haciéndose los tres uno solo. Cambió la vida de los tres; al siguiente día de su llegada fueron a buscar una gran cama donde cupieran los tres. Su vida iba a llenarse de una nueva y diferente alegría. Pero Gonzalo nunca olvidó lo ocurrido hasta... ********** Tres meses más tarde. Gonzalo salió de excursión con sus mejores amigos. Se trataba de una acampada en el bosque. Se despidió de su padre y hermano que le recomendaron que tuvieran mucho cuidado. Cuando regresó a casa a los tres días, le contaron su padre y su hermano lo que había ocurrido en aquella casa donde pasaron casi todo el tiempo de la tormenta: — ¿Que pasó? — Han muerto los cuatro. En la televisión se dicen muchas cosas, pero dicen que los tres hijos estaban follando con su madre. Al ...
... parecer, según cuentan uno por el culo, otro por el coño y el tercero por la boca A la madre la han encontrado con un cuchillo de cocina en su mano. — ¿Como fue eso? — En cierto modo se lo tienen merecido..., alguna vez tenía que pasar algo así. Pusieron la televisión y escucharon las noticias: «Al parecer la madre estaba harta de sus hijos solteros, y en la situación en que se encontraba los fue matando cortándoles la yugular y luego se suicidó, pero también se dice que podría ser obra de un grupo de personas que entraron en la casa, los obligaron a tener sexo a todos a la vez y los degollaron simultáneamente. No dejaron rastro». — ¿Esto cambia algo entre nosotros?, —preguntó Gustavo. — No necesariamente, —respondió Jaime. — Algo sí cambia, el sueño que hubiera deseado realizar con los chicos del Instituto ya no tiene caso —decía Ernesto—, porque mis hijos son más bellos que todos ellos juntos. Gonzalo llevaba un envoltorio en las manos, se lo dio a su padre diciendo: — Toma, papá, quema esto sin necesidad de desenvolverlo, puede estar contaminado. Jaime se acercó a su hermano y lo besó apasionadamente agradecido. Ni padre ni hijos preguntaron nunca nada, ni nada hubo que comentar jamás de estos sucesos. Acabó la policía por encarpetar el asunto archivado como suicidio colectivo.