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Familia cautiva de unos degenerados
Fecha: 22/04/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... Jaime: — Si os movéis, volaré la cabeza de este que debe ser vuestro padre. Los otros dos hombrotes empujaron a Ernesto al sofá. — Veamos qué encontramos aquí, —dijo uno de ellos, mientras le quitaba la camisa a Ernesto y expuso su fuerte pecho, que era realmente sexy. En presencia de sus hijos, los dos hombres comenzaron a frotar y pellizcar sus pezones. Ernesto jadeó con vergüenza. —¡No! —gritó Jaime—, No toques a mi padre. Uno de los hombres agarró el hombro de Ernesto, diciendo: — No puedo esperar más. Sus ojos se movieron entre Ernesto y su hijo. — No, por favor, —rogó Ernesto— No lastimes a mi hijo.¡Hazme lo que quieras! El hombre que apuntaba con el arma dijo: — Mientras nos sirvas bien y hagas exactamente lo que decimos, es posible que no hagamos daño a tus dos hijos; te haré caso. Ernesto estuvo de acuerdo sin dudarlo. — Papá… — No hay otro modo de arreglar esto —Ernesto se volvió de cara a sus hijos— muchachos… papá tiene que hacer algo... yoooo… —Cállate, perra, —le gritó uno de los hombres—, no hables sin mandártelo y comienza tu trabajo ya, ¡ahora! Ernesto respiró hondo. Sabía lo que querían estos hombres. Acercó sus manos a los muslos de los dos hombres, bajó con temor las cremalleras de sus jeans y ellos mismos sacaron sus pollas. Ernesto abrió los ojos y se sorprendió. ¡Sus pollas eran realmente enormes! Ernesto no pudo evitar mirarlos con estupor. Los penes de los dos hombres no solo estaban ya duros, sino que ...
... tenían como unos 30 cm de largo, eran tan gruesos casi como la muñeca de Ernesto. — ¡Oh, Dios mío, ufff...!,—Ernesto respiró profundo, y los tres hombres se rieron: — Esta es como una herencia familiar, una ganga, —dijo uno de ellos. El hombre de la pistola sonrió y dijo: —El más grande del mundo, apuesto a que sí; ahora, comienza a cuidar a estos dos hermanos míos, de lo contrario, dejaré que ellos se cuiden a estas dos personitas lindas que están a mi lado. —Mi trasero es tan pequeño..., y..., apretado… Está bien..., lo hago..., lo hago… —Ernesto asintió con miedo. Comenzó a acercarse a los dos penes. Podía sentir el asombroso peso de las dos pollas. El pene con venas llenas de sangre latía en su mano. Ernesto se volvió hacia el hombre de la izquierda y se tragó su polla gigante en la boca. — ¡Oh!, Dios —escuchó Ernesto que su hijo exclamó con voz desagradable cuando comenzó a hacerle al hombre el sexo oral. El pobre Ernesto se sintió terrible de hacer esas cosas frente a sus dos hijos, eso lo hizo sentir extremadamente humillado. Pero Ernesto sabía que la única esperanza para la familia era hacer todo lo posible para complacerlos. Sabía que tenía que hacer todo lo posible para proteger a sus hijos. Así que chupó la polla del hombre, realmente la chupó, y la metió con lo grande que era profundamente en su garganta, tal como lo había aprendido de su esposa cuando lo hacía con él. Lanzó la garganta hacia arriba y hacia abajo y, cuando el pene estaba ...