1. Soy puta


    Fecha: 22/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... diferencia. A quien vayan dirigidas nuestras "maldades".
    
    Tu narras tus fantasías desde el respeto y la tolerancia. O por lo menos, eso me ha llegado a mí en Soy Puta.
    
    Antes de leer tu última entrega ( que sé me gustará), quiero agradecerte que hayas tenido el detalle de contestar a mis "palabras". Todos queremos que nos escuchen, nos lean, nos atiendan, pero..no correspondemos con lo mismo. (Otra lacra de esta sociedad, no tenemos tiempo para nadie).
    
    Un beso y ... sigo pendiente y expectante.
    
    Tu fiel admiradora.
    
    Atalanta.”
    
    Sin duda lectoras como ella levantan en ánimo, ¿verdad? Sirva además la publicación del anterior comentario, como reconocimiento a esta fiel admiradora, quien además de leer mis relatos, compartió conmigo su opinión y pensamientos sobre ellos, ayudándome a crecer como escritor.
    
    Si bien he de decir que en la revisión de Soy Puta he decidido cambiar, suavizar o redirigir, determinado aspecto de la historia original al que se refiere Atalanta. Que, aunque se intuye, no llega a plasmarse explícitamente para no serme fiel por una vez, o al menos intentarlo, pues creo que así la historia se centra mejor en sus protagonistas y otros aspectos, seguramente más interesantes para la mayoría de lectores y lectoras, que ahora se lleva lo políticamente correcto y por algo yo he sabido valorar especialmente a estas últimas, ya que considero que ellas tienen una sexualidad más imaginativa que los hombres.
    
    No me enrollo más, espero que la historia ...
    ... sea de su agrado.
    
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    ¡Soy puta! De eso no hay duda, y como dicen por ahí: “y mi coño lo disfruta”. ¿Para qué negarlo? Nunca me gustó mucho estudiar, llegué a la universidad y necesitaba dinero, pues con la asignación que me daban mis padres no me llegaba para mis caros caprichos y juergas. Así que me introduje en este mundillo a través de una amiga.
    
    Como en todo, los inicios fueron duros, pero no me puedo quejar, comencé haciéndolo con viejos, empresarios con unos cochazos impresionantes, pero viejos al fin y al cabo, gordos, peludos y feos. Aunque luego llegaron algunos que eran más guapos y más apuestos, pero en fin, yo me lo tomaba como un trabajo y así accedí a un nivel económico nunca antes soñado por mí. Ni que decir tiene que yo era cara, carísima, vamos lo que se suele llamar una puta de lujo, mi joven y esbelto cuerpo, de carnes prietas y curvas perfectas, así lo merecía. ¡Y el negocio me iba bien!
    
    Me mudé a uno de los mejores barrios de la ciudad y me instalé en un apartamento con todas las comodidades que deseaba, a la altura de mi nuevo estatus.
    
    Trabajaba durante las noches, sobre todo los fines de semana, aunque entre semana tampoco me faltaban clientes fijos, que ávidos de sexo volvían a requerir los servicios de una jovencita como yo.
    
    Y aprendí bien el ofició, los ponía súper cachondos con mis insinuaciones, mi lengua traviesa y mi sonrisa picarona. Por ejemplo, a veces me invitaban a cenar a los mejores restaurantes y en un momento dado de la ...
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