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Soy puta
Fecha: 22/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... reparado aún. Un hombre joven se acercó a ellos mientras charlaban y cuando llegó a su altura le preguntó a Fran por su nueva amiga. — ¡Hombre Fran qué amiga más guapa tienes! ¿Me la presentas?— dijo el hombre acercándose al muchacho y echándole el brazo por el hombro mientras le miraba descaradamente las tetas. Lucía ya conocía aquellas miradas, eran las miradas del depredador, los hombres que ella trataba de evitar a toda costa, pues le hacían sentirse mal cuando se acostaba con ellos, por mucho que le pagasen. — Si, se llama Lucía. Este es Antonio, nuestro monitor...— comentó finalmente Fran, sacándola de sus pensamientos hacia el monitor. — Encantada Antonio —mintió—. Estaba charlando con Fran sobre el césped, me parece muy simpático, ¿estáis haciendo un curso con chicos como él por aquí, no? — Si, es una obra social patrocinada por una caja de ahorros, así ellos aprenden un ofició y están activos. — ¡Oh si, claro! —dijo Lucía como si supiese de lo que estaba hablando. — De hecho, se les paga como a un trabajador más de jardines. — ¡Está muy bien, Fran es muy simpático! —exclamó ella con su estupenda sonrisa. — ¿Es guapa, verdad Antonio? —preguntó de repente Fran a su monitor. — ¡Oh ya lo creo Fran, es guapísima! —exclamó galantemente el monitor. — ¡Vaya, gracias! ¡Sabes qué, por ser tan simpático te has ganado un súper beso! —dijo Lucía acercándosele y estampándole el mejor de sus besos. — Vaya Fran, ¡qué suerte tienes de haber ...
... conocido a una amiga así! —le felicitó su monitor, tal vez envidioso de que una mujer como Lucía se hubiese fijado en él. — Bueno me tengo que marchar, ¡espero que nos sigamos viendo por aquí chicos! —dijo ella para despedirse de ambos. Con el tiempo, Lucía recordaría con gran cariño este momento justo, cuando le conoció, aunque como suele pasar, aquel día ella no le diese mayor importancia al agradable encuentro con aquel noble muchacho. Cuando volvía a la hora del almuerzo a casa, para su sorpresa, vio que Fran estaba sentado en su portal. Así que volvieron a saludarse. — ¡Hola Fran, cómo estás! ¿Ya terminaste el trabajo? — Si, estoy esperando a mi madre— contestó el muchacho. — ¿Es que vives aquí? — Si, en el 2ºA— acertó a decir. — ¡Vaya, pues yo vivo justo encima vuestro, en el 3ºA. ¡No tenía idea que fuéramos vecinos! Sabes qué, me voy a quedar contigo esperar a tu madre y que no te aburras, ¿te parece? —dijo Lucía sentándose en el escalón del portal a su lado, mientras se colocaba su pequeño bolso en sus piernas blancas, tras descolgarlo de su hombro. — Vale, ya no tardará en volver, ¡porque tengo hambre! —exclamó jovial. Y no andaba descaminado, pues fue como si la presintiera. En ese momento Lucía vio acercarse a una mujer de unos cincuenta años al portal, el chico giró su cabeza para verla y cuando lo hizo se le iluminó la cara. Sin duda era su mamá. — ¿Cómo está mi niño?— le preguntó mientras este se levantaba y la abrazaba dándole dos ...