1. La confesión de mi amiga Sara (1)


    Fecha: 24/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: siemprefuiyo, Fuente: CuentoRelatos

    —Hasta aquel preciso momento sólo había sido un juego. Un juego rudo y morboso, pero un juego nada más. Ni siquiera me reconocía en ninguna de las cosas que había hecho hasta entonces. Yo nunca me había liado con un tío sin haber tenido varias citas, jamás había puesto los cuernos a ninguna de mis parejas y, desde luego, por mis creencias feministas nunca hubiera consentido que me tratasen de ese modo. Yo siempre he sido, y tú que me conoces lo sabes de sobra, la típica que precisamente se encara con los tipos como aquel y les pone rápido en su sitio. No lo sé. Supongo que el dolor y el sentimiento de traición que sentía eran tan intensos que simplemente necesitaba dejar de ser yo por un momento para no seguir sufriendo… pero cuando sentí mis rodillas desnudas posándose sobre ese charco de meados de todos los tíos borrachos que no habían atinado a hacerlo dentro y la suciedad de las suelas de sus zapatos al ser pisarlo… exactamente en ese momento… perdí por completo el sentido de la realidad.
    
    —Madre mía, Sara.
    
    —Lo sé, no me mires así, joder.
    
    —Lo siento. No te estoy juzgando ni nada, es sólo que cuando empezaste a contarme no me esperaba que la historia fuera a seguir así.
    
    —Bueno, pues ya ves. En realidad, no sé por qué te estoy contando todo esto, estoy muy borracha y pensaba que el reto iba precisamente de contarnos secretos inconfesables y eso no es muy fácil siendo amigos desde el instituto, ya conoces la mayor parte de mi vida.
    
    —Tienes razón, perdona. ...
    ... Sigue.
    
    —No, si a ver, tienes razón tú también que es muy fuerte y muy poco propio de mí. Creo que me condicionó un poco todo, la tremenda borrachera, la sordidez del lugar, ya sabes, el cubículo estrecho del baño de hombres de aquel antro… tío, es que era terrible, el típico lleno de pintadas cutres, la puerta con un agujero en lugar de cerradura y un cordel atado con el que poder enganchar el otro extremo a una punta clavada en el marco, pero sobre todo el olor a orina reconcentrada; como en esas típicas esquinas de algunos edificios donde mea todo el mundo y ya nunca más se quita el olor que te llega a bocanadas incluso sin pasar cerca… ¡la taza! Daba pena verla, salpicada entera y con el pocillo manchado de restos de mierda reciente y bueno, pues luego la determinación con que él me había sujetado del brazo para llevarme hasta allí, el descaro con el que me estuvo sobando las tetas mientras nos morreábamos… sólo sé que perdí totalmente el control.
    
    —¿Te hizo daño al tirarte del pelo hacia abajo para que te hincases así ante él?
    
    —No, bueno sí, claro, algo de daño me hizo, pero te aseguro que era lo de menos al lado de la profunda humillación que sentía en ese momento. Recuerdo que, por un momento, lo primero que pensé fue en sujetarme la falda hacia arriba para que el borde no tocase el charco y recuerdo también sentirme tan sucia que aquel pensamiento dejo de tener ningún sentido instantáneamente. Entonces recuerdo que miré arriba y vi su cara con una expresión burlona ...
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