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La confesión de mi amiga Sara (1)
Fecha: 24/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: siemprefuiyo, Fuente: CuentoRelatos
... ello. O bien obedeciendo sumisamente cuando alguno hubiera querido que me diese la vuelta, mirando a la pared y me inclinase hacia delante, obligada a sujetarme al borde salpicado de la taza mientras él me bajaba las bragas y me separaba las piernas haciendo cuña con las suyas, justo antes de empezar a follarme a pelo sin contemplaciones. O… en fin, cosas incluso mucho más fuertes que es mejor que me las ahorre… —¿Más aún? Dios mío, Sara ¿Cómo qué? ¿Qué puede haber aún más fuerte que eso? —Si te lo cuento temo que no podrás volver a mirarme con los mismos ojos. —Venga ya, Sara, nos conocemos desde siempre y hemos vivido mil movidas juntos ¿Cómo qué, dime? Sólo quiero conocer mejor a mi amiga, te juro que no te juzgaré, sea lo que sea. —Pues como que el siguiente tío que entrase me jalase del pelo tirando de él hacia atrás y abajo para obligarme a arquear la espalda y dejarme con el culo elevado, como en pompa, y entonces me lo azotase con firmeza mientras me sodomizase hasta acabar eyaculando sobre mi coxis. O que algún salido se viene arriba y me derribase de un empujón haciéndome quedar sentada al lado de la taza sobre ese suelo encharcado y acto seguido… se orinase sobre mí, empapándome todo a propósito: el pelo, la boca, intentando acertar dentro de mi escote como si fuese el inodoro, y cuando la potencia del chorro empezase a flaquear, dirigirlo entre mis piernas, buscando empapar mis bragas de su orina. O incluso que me abofeteasen y me obligasen a lamer un ...
... ojete sucio… o el borde de la taza. O que me hiciesen un bukkake. O todo ello. Realmente ni siquiera lo sé, simplemente las cosas más oscuras, sucias y extremas que puedas llegar a imaginar. Quería ser esclavizada sexualmente. —Pufff ¿Y llegaste bien a casa al menos? —Sí, fue un tremendo marrón porque me debí poner a llamar al timbre desesperada ya que mis llaves se habían quedado en el abrigo. Desperté a mi compañera de piso y esperaba que no hubiera dado la luz del pasillo porque no quería que me viera cuando abriese la puerta, pero sí la había encendido y yo sólo pude decir gracias y tirar hacia delante en estampida para meterme directa en la bañera abrir el grifo y acurrucarme sentada en el suelo frío de la cerámica. Recuerdo que no me sentí tranquila hasta que noté el agua muy caliente cayendo sobre mí y perdí la noción del tiempo. Me acosté en la cama como anestesiada, porque no recuerdo el momento de salir, secarme ni de ponerme el pijama. Nunca más volví a hablar de este tema. Ni con ella ni con nadie. Hasta hoy. —Joder, Sara. No sé ni que decir. ¿Pero tú lo disfrutaste? —El sexo más intenso y placentero que he tenido nunca, ya te lo dije. —Ya, pero no sé, también lo cuentas de un modo que parece que te hubiera violado o poco menos. ¿Volverías a hacer algo así? ¿Te gustaría que Rober te hiciese algo así un día que estéis los dos cachondos perdidos? —Quiero pensar que no. Pero si soy totalmente sincera lo máximo que puedo decir es que no estoy segura. ...