-
El poder de la lujuria
Fecha: 25/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: NenaJoven, Fuente: CuentoRelatos
Cuando intentas abrir tus ojos, percibes que ha pasado mucho tiempo, pues puedes ver un pequeño resplandor en la ventana que indica que se ha hecho de día. Haces amago de levantarte, pero estas tan a gustito a mi lado, que desistes, y te acoplas de nuevo a mi cuerpo y cierras tus ojos de nuevo, esperando a que me despierte. Me estiro un poco, saliendo sin muchas ganas de mi letargo. Siento la calidez de tu cuerpo rodeándome, como una armadura, tu brazo por encima de mi tripa reposando con calma. Bostezo igual que lo haría un cachorro, y me acurruco más a ti. Despejo un poco mis ojos y una tenue luz cálida empieza a bañar la habitación. Pero mi ya largo historial matutino demuestra que despertar primero no es lo mío, siento tu respiración en mí cuello, ligera, tranquila. Y la suave caricia de tu mano y el suave beso en mi cuello indican que ya ambos abandonamos el mundo de Morfeo. "Adoro despertar así" digo en un susurro que con la calma se extiende por la habitación. No quieres salir de tu letargo. Te cuesta hasta abrir los ojos, pero en un titánico esfuerzo lo haces para mirar el reloj. "oh, joder. Son casi las 12.30 ¿Quieres desayunar o pasamos a la comida?" Metes de nuevo tu cara en mi cuello, inspirando con fuerza para embriagarte con mi esencia. Tus manos se aferran a mi cintura, acariciándola y suben con lentitud hasta colocarse sobre mis firmes senos. "Siempre es bueno desayunar y podemos picar algo más tarde... Pero no te muevas todavía si estamos tan a ...
... gustito" mis palabras están envueltas en pereza, son suaves y mi cuerpo no tiene intención de separarse del tuyo, me remuevo pegándome más a ti al sentir las caricias sobre mis senos. "No te dejaré escapar, eres mi prisioneros nya" Con una enorme pereza por levantarte, sigues unos minutos más en mis brazos, bien acoplado a mí, pero tu conciencia te aguijonea de forma despiadada. Te levantas, con ánimos de preparar un café y darme tiempo suficiente para que pueda estudiar algo entre desayuno y comida. Levantarse... despertarse... cuanta maldad disfrazada en esas palabras, con lo a gusto que se está en la camita, no tengo demasiada intención de levantarme. Tratare de ocultarme entre las sábanas para que no me obligues a salir. El cansancio va cobrando factura, y la suavidad de las telas invita a no levantarse en una temporada. Ya en la cocina, y ya puestos, preparas un chococcino, siendo consciente de que el olor me arrastrara hasta ti, como una lata de sardinas a una gatita. Por otro lado, partes un poco de pan duro y empiezas a preparar unas tostadas con mantequilla. Tal y como predijiste, cuando el olor a pan tostado y café invade toda la casa, me ves entrar por el umbral de la puerta arrastrado los pies. "Anda laztana, siéntate y toma tu zumo de naranja, que el resto le queda un minutin" Pones sobre mi plato una deliciosa tostada de pan con mantequilla a la que cubres bien de mermelada casera, y espolvoreas la leche batida de mi café con un poquito de canela. "bon ...