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El poder de la lujuria
Fecha: 25/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: NenaJoven, Fuente: CuentoRelatos
... la normalidad. "Ya la hemos liado, ahora la ducha no sirve para nada" Me susurras al oído conteniendo una carcajada, jugando con los lóbulos de mis orejitas, dándole mordisquitos y provocándome profundos escalofríos. Deslizo mi mano con suavidad buscando tu polla, cuando la encuentro la aprieto suavemente causándote un gruñidito de placer, la dirijo a mi empapada almejita con delicadeza y la situó en el sitio perfecto, cuando comprendes mis intenciones un solo movimiento es necesario para deslizarte como cuchillo en mantequilla, tu miembro se clava por completo en mi causando una primera descarga de placer. Siempre te sucede lo mismo al invadir mi intimidad. La humedad, el calor y la presión te sorprenden gratamente como si fuera la primera vez. Dejas tu polla totalmente dentro de mí, disfrutando de cada segundo de placer. Tu boca, busca la mía con deseo, busca mi cuello, busca mi garganta. Tus manos se deslizan por mi espalda, presionadas por mi cuerpo, intentando pegarme más a ti, y con excitante lentitud, inicias el sensual movimiento de los amantes. Mis dedos se aferran a tu espalda, deslizándose dejando suaves marcas que se ven como finas líneas rojas. Mi boca y la tuya se funden y mis piernas se enroscan en tus caderas reduciendo el espacio existente entre nuestros cuerpos, haciendo que tus movimientos se sientan más profundos. Sientes como arqueo mi espalda levemente, facilitando la penetración. El sudor empieza a perlar de nuevo nuestros cuerpos. Aprovechas ...
... el movimiento de cada penetración para darme suaves besitos, suaves mordiditas y pequeños lametones sabiendo muy bien como terminara todo. No somos capaces de contenernos. Nuestra fogosidad sin límites, unidas a mi energizante juventud nos hace perder los papales cada vez que nos acoplamos, aunque nos prometamos una sesión de amor, siempre terminamos desbocados. (“Es lo que suele pasar, cuando tienes el cuerpo de una diosa y el calor de un volcán”). Mis suaves gemidos, mi respiración entrecortada, mis coquetas caricias y la extrema humedad de mi almejita, te hacen abandonar poco a poco la senda de la cordura. La intensidad de cada estocada se hace arrolladora. La potencia de cada movimiento va tomando impulso llevándonos por la senda del máximo placer, tu polla se desliza perfectamente por mi prieta rajita. Mis paredes internas presionan suavemente tu polla, tratando de fundir nuestros sexos en uno solo. Mis gemidos van en aumento, la presión de mis dedos sobre tu espalda también. Mis piernas presionan dulcemente tus caderas atrayéndote más a mí, buscando ser un solo ser. Con suavidad, pero con firmeza clavas tu polla totalmente dentro de mí. Sientes en tus huevos, cargados y depilados, la presión contra mi rajita. Sientes en ellos el cosquilleo de unas gotitas de sudor entremezclado y flujo vaginal que rezuma de mi cueva y eso te hace aumentar la lujuria por lo que las siguientes embestidas son igual de profundas, prolongadas y fuertes. Tu mirada recorre mi cuerpo, y en ...