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El ginecólogo de la familia
Fecha: 25/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos
Ser ginecólogo y tener buena onda suele ser un coctel apetecible para las mujeres de la familia. Mantener una actividad física activa y hacer deportes con mis amigos vertiginosamente me distanció de mi esposa que apostó más a las series y a los pochoclos y se “retiró” de la vida sexual. Al menos conmigo, vale la pena aclararlo. Durante mi trayectoria en la ginecología he vivido muchas instancias que me pusieron entre la espada y la pared y en varias oportunidades pude hasta haber perdido el empleo y el prestigio por algún polvo acalorado en el consultorio. Hace tres meses me pasó algo inesperado con la hija de mi esposa, que volvió de Australia con algunos problemas y muy pero muy caliente y no tuve más remedio que cogérmela. Cada tanto me llama para hacerse un chequeo y dejo que disfrute de mi pija porque la chupa con unas ganas y una calidad que no hay manera de resistirse. La calienta chuparla y es un volcán. Es adicta a la leche y da gusto verla desesperarse por cada gota de semen que se le escaba de la boca cuando le eyaculo con ganas. Por qué no reconocerlo con Yanina he tenido mejor sexo en estos tres meses que con su madre en mis 25 años de casado con su madre. Yanina tenía 10 años cuando la conocí, ahora a los 35 es una hembra a pleno y voy a cogérmela hasta que ella decida cortarla. No tengo nada que perder, mi matrimonio naufraga desde hace una década y a mí no me importa nada. Cuando Yani cumplió los 35 hizo un festejo con sus amigas en casa y vino la ...
... hija de la hermana de mi mujer. Una bomba, tenía 27 años. Se llamaba Lorena pero le decían Peque, porque no medía más de 1.60 pero sus curvas eran perfectas. El culo sobresalía porque tenía las piernas flacas y unas tetas bien marcadas, no muy grandes pero con los pezones que le sobresalían. Los viejos casados de matrimonios fracasados tenemos ese paraguas protector de “serle fiel” por tantos años a una misma mujer. Así que mientras pude le mire bien las tetas y el culo a esa pendeja infernal, que no era mi sobrina, pero me decía tío y eso casi me provoca una erección. Tenía un culo redondo, bien paradito que se balanceaba en cada movimiento. “Tío, me dijo Yani que sos ginecólogo”. Le conté que sí, que trabajaba el departamento de ginecología y obstetricia y que toda mi carrera me dediqué a lo mismo. Me llamo Rubén, tengo 55 años pero realmente no los parezco. Sigo jugando al tenis y nadando dos o tres veces por semana y la incursión en el runing hizo que me estilizara como cuando tenía 35 años. Mientras Lorena me hizo la pregunta se había inclinado hacia mí para que le prestara atención y desde arriba pude ver cómo se le endurecían las tetas cuando se las miraba. “Me gustaría pedirte un turno, me dijo Yani que sos especial con la familia”, me disparó mientras con una mano se abrió un poco el escote y asomaron unos pezones duros. “A veces me duelen un poco”, me dijo y la pija se me puso como una piedra. Iba a excusarme pero preferí valorar la calentura y dejar que esta ...