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El ginecólogo de la familia
Fecha: 25/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos
... pendeja llegara hasta donde quisiera. “Te espero mañana a las 13”, y le di una tarjeta con la dirección sin dejar de mirarle esos pezones perfectos. Unas tetas que cuando juntaba los brazos daban ganas de sacar la pija ahí nomás y metérsela en el medio. “También me duele acá” me dijo y me agarró su mano para apoyársela en la entrepierna. Estaba empapada. Para evitar sospechas la froté lo más que pude pero sin ningún movimiento brusco y nadie advirtió los pequeños temblores que le provocó mi nudillo contra el clítoris. Me seguía apretando la mano contra su bombacha y gemía casi en silencio pero con la suficiente agudeza para que yo lo notara. “En cinco minutos andá para el baño que está cerca de mi cuarto, arriba”, y le froté más la conchita que le hervía de la calentura. Me paré y encaré por la escalera para el baño. En el comedor estaban todos muy entusiasmados con un karaoke así que nadie advirtió nada de lo que había pasado entre Lorena y yo. Tenía la pija tiesa, me dolían los huevos de la revolución hormonal que esa pendeja me había provocado. Cuando entré al baño y la saqué del calzoncillo estaba completamente erecta. Cuando todavía no había podido empezar a mear sentí un abrir y cerrar de puerta sigiloso y el ruido de la traba de la puerta. Lorena tenía el escote más abierto todavía. Se paró detrás de mí y empezó a masturbarme. Con su otra mano me acariciaba la espalda y bajaba hasta encontrarse con mis huevos. “Tenés lindo culito tío” y al fin pude soltar el ...
... primer chorro de pis. Ella siguió acariciándome el pene muy suavemente hasta que terminé y empezó a sacudirlo como para que no quedaran más gotas. Se arrodilló en el costado del inodoro y me la empezó a chupar. Se la metió casi de un saque hasta la garganta y estuve a punto de explotar. “Hoy quiero tu leche. Mañana en el consultorio me hacés los chequeos correspondientes”. Y me la empezó a mamar con ganas, cada cinco o seis vaivenes con su cabeza, se la enterraba hasta la garganta y con la lengua me chupaba los huevos. “La quiero toda”, me dijo y con la otra mano me empezó a estimular el culo y la reacción fue instantánea. Cuando se la metió otra vez hasta la garganta le descargué toda mi leche. Ella se quedó quieta, los ojos se le pusieron vidriosos y recién cuando sintió que ya le había descargado toda mi esperma comenzó a subir con su lengua por todo el miembro hasta dejarlo limpito. “Te veo mañana tío, exquisita tu leche”. Y salió del baño con el mismo cuidado con el que había entrado. Pase la noche algo nervioso, varias veces me desperté al palo y tuve que ir al baño para tratar de aflojarla haciendo pis. Tenía mi última paciente a las 11 y me había liberado la tarde por si “se complicaba” con la hija de la hermana de mi mujer. Cuando le abrí la puerta casi me caigo de espaldas. Se había puesto tacos y un vestido de algodón pegado al cuerpo que le marcaba todas las curvas. No tenía corpiño y pude advertir una diminuta tanga que le marcaba las caderas. Cuando llegó a la ...