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Gata caliente en la cama
Fecha: 26/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Estoy caliente, muy caliente. Me he despertado a media noche, mojada por el calor y también con la concha empapada por el sueño erótico que he tenido. Había cogido al acostarnos, un buen polvo. Creí haberme quedado tranquila y relajada . Me dormí pero …. las palabras sucias de mi marido al follarme que siempre me excitan mucho y una novela erótica ( Alma de Laia Rommel), que he leído hace poco, se deben haber mezclado en mi fantasía onírica y me ha agarrado una calentura terrible. Mis dedos bajan a mi concha, duermo con una musculosa de mi marido, me viene grande y cómoda. No quiero despertarle. Prefiero fantasear con lo que he soñado. Siempre me ha excitado ver como un macho cubre a la hembra: el perro a la perra, el caballo a la yegua, cuando vivía en provincia buscaba esas escenas en la vida real. Mis dedos acarician despacio mis labios y me los meto un poco en la concha. Está mojada. Juego en un meter y sacar ligero. Un día vi en la tele como sacan la leche a un toro semental para inseminar . Mi mente, como en un flash, me lleva a recordar como conté eso en un relato para un amigo que escribía una novela: “La gata colorada”. Me penetro lentamente un poco más profundo. Muevo los dedos en mi vagina. Me acaricio con la otra mano las tetas. Tiene que ver con el sueño. Montaba una yegua blanca, iba con un vestido de lino rojo abotonado en la parte delantera, llevaba botas de montar y medias blancas. Corría por una pradera verde en junto a una arboleda. Paré ...
... cuando otro jinete apareció saliendo del bosque de alcornoques. - ¿ A donde vas... princesita? Al oírle me asusté. Tuve la sensación de Caperucita ante el lobo. Los dos caballos relincharon y se agitaron nerviosos. - Tu yegua está en celo. Mi jaco la ha olido y me ha traído hasta acá. O sales a la carrera o desmontas y dejas que la naturaleza siga su curso. Mi caballo tiene un buen pedigrí. Dudé, la montura estaba removiéndose inquieta. - ¡ Baja! - me ordenó. Le obedecí. Quedé parada , esperando, con las riendas en la mano. Él desmontó . Delante mío, me olió como si fuéramos animales. Sonrío. Me pareció un lobo. Temblé de miedo. Su mirada buscaba en lo más profundo de mí. - En ese tronco ata tu yegua.- señaló a un sitio donde había varios arboles cortados. Le obedecí. Até mi yegua. Me quedé parada en otro tronco talado cercano. Él estaba a mi lado. Me lamía con los ojos. Las bestias relincharon y al caballo se le empezó a salir el cipote goteando, se colocó tras mi yegua , levantó las patas traseras y se abalanzó sobre la hembra. Aquel enorme falo buscó el sexo de la hembra y entró en él de un golpe. Di un pequeño gemido, mezcla de susto y excitación. Me sujetó por los hombros. - ¿ Cómo te llamas? - su voz sonaba ronca de deseo. - Elena … y ¿ vos?. - Fidel. ¿ Te gusta ver como mi caballo jode a tu yegua? - Si- le contesté con un susurro. - Tú eres una potra en celo y se te nota. Solo suspiré, asustada pero excitada. El semental ...