1. Gata caliente en la cama


    Fecha: 26/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... culpable , que hacía que mi concha estuviera empapada.
    
    Se separó un poco y se dedicó a mis pezones, primero los acarició , después los sobó y luego los atrapó entre sus dedos apretando, haciendo que se me mezclara el placer con el dolor.
    
    - Eres una yegua viciosa- dijo sacando un enorme cuchillo de monte.
    
    - ¡ Nooo! ...por favor no me mates. Haré lo que vos quieras.
    
    - Nena , no te voy a matar . Pero si vas a hacer lo que yo quiera... putita.
    
    - Lo que quieras... soy tu puta... pero..
    
    El hombre se colocó a mis espaldas, pegado a mí, sentía su aliento en mi cuello su polla dura contra mi culo. Tiró de los tirantes, los levantó y sentí como el cuchillo pasaba sobre mi piel y los cortaba al tiempo que los breteles del corpiño. Primero uno luego el otro. Cayeron las telas al suelo.
    
    Fidel no decía nada. Solo me miraba con una mezcla de poder y lujuria. Yo estaba muy caliente aunque asustada. Tiró del hilo de mi tanga blanco y lo cortó. El frío acero en mi muslo me hizo temblar.
    
    - Tienes un conejito de ...
    ... nena. Eres una potrita muy linda. Mira como le gusta a tu yegua ser follada por mi semental. Apóyate en ese tronco.
    
    Obedecí, inclinada, con mi trasero en alto. Sus manos acariciaron mis nalgas, luego recorrió el valle entre ellas, llegó a mi concha empapada, metió dos dedos.
    
    - Estas a punto.
    
    Y me agarró por las caderas, su verga tanteaba mi zona sexual, noté su cipote cerca de mi coño, me quedé quieta para que acertara, la metió de un golpe hasta lo mas profundo de mí vagina.
    
    Y me desperté.
    
    Sigo tocándome, podía despertar a mi marido, y hacer que me cogiera, pero prefiero hacerme una paja soñando con otro. Dejo que mi mano izquierda levante mi monte de venus, así el clítoris queda libre, duro, erecto. Los dedos de la derecha mojados de mis flujos lo comienzan a acariciar. Van despacio hasta que no puedo más y se arrancan en una carrera que me lleva a la explosión del placer.
    
    Antes de volver a dormirme, pienso en cómo cosas que una escribe ayudan al placer de otras personas y hasta las inspiran. Y me gusta. 
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