1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (51/59)


    Fecha: 27/04/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... Yasín se había puesto una bata mía que le estaba pequeña y se le pegaba al cuerpo, estaba sobre la cama, tendido, con las piernas cruzadas esperando entrar en acción.
    
    Me senté a su lado completamente desnudo y coloqué la cabeza sobre su pecho ahora ya marcado de potentes pectorales y muy negro en contraste con mi piel.
    
    -¿Me cuidarás Yasin?
    
    -Soy un profesional bebé, y además te aprecio mucho. - me alcé un poco para llegar a su boca tan grande y besarle los labios.
    
    -Házmelo despacio, hace tanto tiempo que lo hicimos y no se si mi culito te aguantará.
    
    -Seguro que si bebé, ya te la metí y cuando mi verga conoce un culo no es fácil que lo olvide. -y dándonos besos nos encontraron Eduardo que entro en la habitación seguido de Tomás portando la consabida bandeja con las pastillas azules y un vaso con agua.
    
    Nos pusimos en pie cuando entraron, a Yasin se le salía la verga de la bata y Tomas nos dejó solos al instante. Me abracé a Eduardo y le acompañé al sillón desde donde nos miraría.
    
    -He traído una pastilla para ti Yasin, quiero ver tu verga de caballo actuando de verdad. -miré la verga pendiente y a mi me encantaba así, un poco blanda y elástica, aquel fiero garrote totalmente duro sería capaz de cometer un homicidio con mi culo y mis tripas.
    
    Eduardo se abrió la bata que llevaba puesta, su pene era un tubo de blanca carne, gordo y flácido con la cabeza caída mirando al suelo, al principio creí que las pastillas eran para el, pero no iba a cometer tamaña ...
    ... locura. Mientras estaba mirando como Yasin se tragaba la pastilla también le admiraba el perfecto cuerpo hasta sentirme deseoso de aquel estupendo macho, joven y bien armado.
    
    Se acercó a mi y me abrazó para cogerme de las nalgas y elevarme hasta que nuestras bocas quedaron a la misma altura y sus gordos y golosos labios se apoderaron de los míos. Me sabían ricos y los mordisqueaba con avidez hasta que su enorme lengua me exigió que abriera la boca para que entrara.
    
    Yasin me demostraba que era un buen profesional como me decía anteriormente, besándome y yo luchando con su gorda lengua que ocupaba toda mi boca, hasta que me rendí a la fuerza de su músculo bucal y pasé a responder, sumiso y rendido a las exigencias de su lengua cuando me reclamaba las caricias de la mía.
    
    Sus besos eran eternos y su aliento abrasador, recordaba las llanuras de la tierra de sus antepasados, inundadas de luz y ardientes como el sol que derretía las piedras.
    
    Su verga crecía sin parar encerrada entre su cuerpo y mi vientre, pasé las piernas aferrándolas a su cintura y me elevé sujetándome de su cuello, hasta que la manguera de carne negra quedo pegada en la raja de mis abiertas nalgas y rozando con suavidad mi ano.
    
    -¡Joder Yasin! Si que te ha crecido.
    
    -No, solo me ha engordado. -creí marearme al escucharle decirlo y bajé la mano para cerciorarme de lo que terminaba de escuchar. No la veía diferente a otras veces, pero si él lo decía alguna verdad habría en ello. Que rica verga tenía en ...
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