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Una relación imposible
Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos
... esposo. Como he dicho, había visto, tocado y probado algunos, pero en aquel momento aquella cosa que desaparecía en el interior de la vagina de la hermana de mi madre me pareció fuera de lo común, y a la vez, la cosa más excitante y morbosa que había visto nunca. Mi tío era un hombre varonil, podría decirse que incluso atractivo. Era delgado y fibroso, con un poco de vello en el torso que le hacía tener un sexapil especial. Mi tía también se conservaba estupendamente. Tenía un cuerpo más que aceptable para haber tenido un hijo y tener cuarenta. En su barriga destacaban unas estrías provocadas por el embarazo, pero que para nada la afeaban. Su trasero se veía grande y erótico balanceándose mientras saltaba sobre la verga de su marido. Era como ver una película porno en vivo y en directo, teniendo en cuenta que los protagonistas eran personas cercanas a mí y eso era un plus añadido para que la escena fuese verdaderamente excitante. Mi tío decidió cambiar de posición, la levantó y la colocó apoyada sobre sus codos, quedando su trasero con sus dos agujeros a su merced, pero él optó por el convencional, aunque como supe después, los dos eran visitados regularmente por aquel vástago invasor. Se lo cogió en la mano y su vagina lo engulló como si nada. A aquellas alturas mi raja hacía aguas, y sin darme cuenta, tenía los dedos deslizándose sobre ella. Los ruidos de la cama junto a los gemidos, eran señal inequívoca de que aquel semental le estaba dando duro. La cogía de las ...
... caderas y la acercaba, arremetiendo contra ella. Los movimientos eran cada vez más frenéticos y los suspiros de mi tía alertaban de un orgasmo inminente, abandonándose en un sonoro gemido y desplomándose en el lecho. Mi tío se hizo a un lado, se colocó boca arriba y entonces vi aquel cipote completamente erecto y en toda su magnitud esperando más atención por parte de mi tía que no tardó en tragárselo, propiciándole una mamada de escándalo. Mis dedos tenían vida propia frotando mi raja y, mientras mi tía engullía la verga de su esposo, yo tuve un orgasmo muy intenso, pero tuve que contener un alarido de placer que me hubiese gustado liberar. Al mismo tiempo, el cuñado de mi madre alcanzó el clímax, mientras la hermana se afanaba en tragarse la leche. El exceso se le salía por la comisura de los labios e iba deslizándose por el cimbrel y entre sus manos. Luego chupó, relamió y acabó limpiando cualquier resto de semen que hubiese quedado, como si no tuviese que quedar prueba alguna del delito. Yo volví a mi habitación, cerré sigilosamente y desaparecí de la escena del “crimen”. A continuación hicieron uso del lavabo para lavarse. Los días siguientes fueron más de lo mismo. Yo, como siempre, aprovechaba para masturbarme y recrearme con aquella vista más que estimulante. A la semana siguiente, en una de aquellas tardes calurosas pasó algo inesperado. Después de la trepidante sesión de sexo, mi tía se bajó a la planta de abajo a charlar con su hermana. El chalet ...