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Hermana, maestra, amante, sexo sin culpas
Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos
... masturbación, cuando siente que comienzo a balancearme con intención de venirme, habiendo cortado varios intentos de acabar, me saca de su boca para decir: —Esta vez quiero mi leche sobre las tetas, cuando sientas la urgencia de venirte, riega mis tetas, necesitan nutrirse del calor de mi hombre. Cumplo el pedido, sentimos que el momento supremo ha llegado, tengo el permiso de eyacular sobre sus pechos, los junta, sacudo la poronga para regar la fertilidad de sus tetas. Disfruta verme gozar de la eyaculada, más de dos meses sin pajearme, ahora es un torbellino de leche regando sus pechos. Una lamida para limpiar los restos de semen del glande, sin dejar de mirarse en mis ojos, entiendo todo, ayudo a elevar las tetas para recoger con lengua algo de mi leche. Se relame para hacerme sentir súper macho. El resto lo frota aprovechar la energía del semen joven. Una ducha relajante y saborear otra cerveza helada sirve para poner las emociones en orden, entendimos que hacíamos lo impropio, pero nos gustó hacerlo, más aún repetirlo con renovado entusiasmo. Sentados en la sala, yo con el toallón cubriendo mi masculinidad, ella con una bata para ocultar sus pudores. El conflicto entre lo impropio y el deseo se esfumó cuando Susana dejó caer el cinto de la bata de baño, y esos meloncitos volvieron a dominar la escena, arrobado por la visión de su tanguita tan escueta como sugerente. —La tenía esperando con quién estrenarla, tienes el poder de quitármela, aunque sea con ...
... los dientes… Arrodillado cumplí con lo ordenado, metiendo mi nariz en su pecera, aspirar el embriagante aroma de la mujer excitada a mil. De la mano la llevé al dormitorio, la desnudez acentúa el deseo, tendida, separé las piernas para disfrutar la visión de la vagina brillante de jugos, separó los labios, invitó a besarla, solo un par de lamidas bastaron para llevar su calentura. Arrodillado entre sus piernas atiné a preguntar: —No tengo forro, entonces cómo lo hacemos? —No es necesario, estas sanito, tengo alguna regla, pero el diu sigue en su lugar. Ven… La indicación con el índice fue lo último que vi antes de lazarme con algo de brusquedad y mucho de calentura, frotarla en el vestíbulo de la cueva, y lanzarme en la penetración. Sentía la débil pero apreciable resistencia de la vagina, más estrecha que alguna de las pocas pendejas. —La sientes estrecha? Tanto tiempo sin carne y ahora meterme esta cosa me hizo estremecer. Vamos, métela, abre todo, necesito sentir a mi macho. Deliciosa estrechez, abrirse al paso de mi poronga, me excitan sus palabras y sus gemidos, patitas al hombro y bombearla a fondo, nada le importa más que gozarme, las sacudidas imponen un ritmo de garche, aprieta sus labios, cierra los ojos, estruja las tetas, son el salvavidas para no ahogarse en la excitación que surge desde lo profundo de su ser, los gemidos se atragantan cuando la lujuria del orgasmo la invade, agita y convulsiona varias veces, repitiendo a intervalos. Me cuesta ...