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Memorias inolvidables (Cap. 12): Desesperación
Fecha: 03/05/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... haríamos en el cementerio, antes de darle sepultura. Adolfo me permitió decir unas palabras al final de la ceremonia de funeral, me dijo que evitara hablar de la homosexualidad de Eduardo y mía, sin mentir y no ser excesivo en los elogios, pero que diera gracias a todos los presentes por su asistencia. Entendí lo que me decía y para no pasarme en exceso en todo, me escribí mi discurso y se lo mostré a Adolfo. Me dijo que no había problema y que lo leyera despacio y con claridad. Adolfo hizo una misa de funeral muy bonita, muy solemne y con unas palabras muy sentidas, entre ellas dijo: «Quizá algunos os extrañéis que yo sienta una cierta estima por Eduardo, le estoy muy agradecido porque fue un gran colaborador con la iglesia, se encargó de todos los arreglos, nos ahorró muchos gastos, hijo de una madre muy piadosa y de un padre muy trabajador, buen orientador de sus cuatro hermanos pequeños… Vosotros sabéis que yo no puedo contar a nadie los pecados de los demás, pero sí puedo decir sus virtudes, entonces digo a Dios que estoy seguro que Él sabe perdonar a quien tan bien le ha servido en favor de su santa Casa… Además, estamos aquí porque aquello que buscamos y deseamos es la eternidad en el amor de Dios, pues todo pasa y acaba menos el amor y Eduardo supo amar a Dios, a su Iglesia, a sus padres y a su mejor amigo aquí presente… Yo pido a Dios que lo lleve a su Reino y que vosotros lo tengáis en vuestro corazón…» Al concluir la celebración me hizo un ...
... llamamiento y me presentó por si alguien no me conocía y me invitó a decir unas palabras. Dije: «Quiero en mi nombre y en el de los padres y hermanos de Eduardo agradeceros vuestra presencia hoy aquí; no podéis calcular cuánto nos ayuda en nuestro dolor el cariño que nos concedéis. Para nosotros, sus padres, sus hermanos y para mí es una pérdida incalculable, pero tenemos el alivio de que ha sabido poner el amor de su corazón en el nuestro. Eduardo fue siempre buen hijo, el mejor de los hermanos, un excelente amigo y un incondicional compañero para la vida. Ayudadnos a guardarlo así en nuestra memoria, reitero nuestro agradecimiento por vuestra presencia que nos anima considerablemente y por vuestras plegarias. Gracias». Se acabaron los funerales, los pésames y todo lo que supone perder a quien se ama infinitamente. Tuvimos que quemar algunas cosas muy propias de Eduardo y toda su ropa, que trataba con mucho cuidado, la dejamos para que la escogieran los cuatro hermanos. Con los cuidados y atención que tuvo conmigo papá Onésimo y el cariño que desbordó mamá Emerenciana, mis pensamientos fueron poniéndose en orden. Pero de vez en cuando surgía el fantasma de la desesperación. Es lo que voy a narrar en este momento, porque este primer mes fue horrible, me recuperaba y volvía a caer en el más triste abandono. Quería como salir de mí mismo. Era jueves. Eduardo debiera estar en casa, después de su trabajo. Casi todos los días, lo sentía por momentos cerca de mí. Ese jueves estuvo ...