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Memorias inolvidables (Cap. 12): Desesperación
Fecha: 03/05/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... estaba dura y palpitante con el deseo de empujar mi leche caliente al exterior. Comencé a acariciarme la polla y el chico latino que acababa de follar volvió entró en la habitación. De nuevo cayó de rodillas y se metió mi polla en la boca, chupando y tirando del prepucio para abrir el cipote. Me tiró de mis bolas y tocó el perineo que tengo muy sensible detrás de mis bolas, y me llevó directamente hacia mi propio orgasmo. Sus labios trabajaban a lo largo del tronco de mi verga y su lengua giraba alrededor de la cabeza, pasando incesantemente por el frenillo, impulsando olas de placer a través de mi pene. En pocos minutos, estaba a punto de explotar. Sintió mi cuerpo listo para venirse y se puso de pie, enterrando sus labios en los míos y yo me acaricié mi pene. Él estaba acariciando furiosamente su propia polla, llevándose a sí mismo a otro orgasmo, mientras yo trabajaba mi propia polla. Pegó sus labios a los míos y su lengua se retorcía con la mía, alternando de boca. Jadeé y grité: — ¡¡¡Me estoy corriendo!!! Llegó la primera ola de semen que salía de mi polla. Apenas unos segundos más tarde, su polla estaba disparando más semen en mis abdominales casi al mismo tiempo que lo hacía yo. Continué acariciándome mi ...
... polla y corriéndome a tope, al igual que hacía él, y nuestros besos fueron profundos y densos, ya que ambos sacábamos el semen de nuestras pelotas y a través de nuestras pollas. Podíamos escuchar a los otros chicos follando mientras también gritaban, se juntaban, se derrumbaban unos contra otros… Un poco más tarde, el que se estaba masturbando en solitario sacó sus propios chorros de semen de su polla, cubriendo sus abdominales peludos con su propio leche caliente. Ya estaba yo muy cansado y me puse de pie para a ir a las duchas. Me lavé el semen del chico latino que tenía extendido sobre mi cuerpo por segunda vez esa noche, disfrutando de los recuerdos de mi aventura. Al despedirme, el muchacho me dijo: — No te preocupes, volveré. ¡Ahora ya no soy virgen! Regresé a casa y dormí, soñando en Eduardo. Al día siguiente le di muchas vueltas al asunto. Dos veces más fui a ver el chico joven y no lo pude encontrar. Solo unos polvos sin ganas y una gran decepción me apartaron para siempre de aquel lugar. Entre mis pensamientos se entrecruzaban Eduardo y aquel chico, poco menor que yo, como si fueran el mismo. No pude encontrarlo y se fueron diluyendo mis pensamientos, cada vez más confusos, pues no sabía ni su nombre.