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Cómo descubrí que soy un poco puta
Fecha: 05/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... paladar. Susana se me acercó, y empezó a hablar de no se que cosa de la cual no me acuerdo y desconecté rápidamente, le di una buena cantidad de tragos a la copa y antes de darme cuenta, ya tenía otra en la mano. En ese momento, Raúl, mi salvador, apareció con un amigo suyo que enseguida se quedo con Susana y me liberó, le sonreí y pícaramente puse mi mirada más de puta que pude, esa noche pensaba follármelo, dejarlo para el arrastre, vamos si lo tenía claro, la copa de ginebra había empezado a hacer efecto y ya notaba un ligero palpitar entre mis piernas, la llamada de la jungla, cariño. Estuve flirteando con Raúl, charlamos acerca de nuestras vidas y de lo bien que estaba aquella fiesta, dejé caer descaradamente uno de los tirantes del vestido, mostrando más de mi cuerpo de lo que era decoroso y respetable, joder Raúl, quería que me follases en la puta encimera de la cocina si hacía falta, pero él se puso rojo, y tímido me puso de nuevo el tirante. En ese momento aproveche, y me acerqué a él, le toque el brazo y le acaricie hasta su mano, la cual tome y le guíe para apartarnos un poco, que no se nos viese tanto. Pero justo, justo en la puñetera terraza a la que iba a llevar a Raúl, allí estaba Chris, fumándose un cigarro y me miró lascivamente, prácticamente me desnudo con su mirada el muy cabrón, y eso me puso cachonda, que es lo peor de todo. Chris sonrió y dijo en voz alta mientras apagaba el cigarro «Menudo culito, no la dejes perder eh, Raulito, que ...
... esta es un cañón», después, se fue, y pude notar la confusión de Raúl. En el balcón, me líe con Raúl y le toque el paquete, estaba bien duro, sabía perfectamente que aquella noche quería caña y no se había visto con una así en su vida. Pero entonces, paró, igual era demasiado pronto para él y estar magreándonos en el balcón, le pareció demasiado, me preguntó si no me importaba que fuésemos al salón y bailásemos un rato juntos. Aquello, me bajo todo el rollo que tenía, de verdad, chicos, no, si la tía te está dando bola, sigue, continúa, deja las cortesías para tu abuela, yo quiero caña, quiero que seas un puto cerdo y me folles joder. Al entrar, estaba sonando una canción bastante movidita y dentro de lo que cabe me lo pase bien, estuvimos bailando y muy pegados, muy carnal todo, pero sin pasarnos de la raya, muy en la línea de Raúl, imagino que estaba esperando a que pasará más tiempo, pero bueno. No pude entonces quitarme de la mente a Chris, pude ver cómo le cogía del culo a María y como le tocaba delante de todo el mundo sin importarle, aunque siempre tenía una miradita para mí y claro, una no es de piedra, todos esos pequeños momentos y el recordar lo furiosa que me había sentido antes me puso más cachonda de lo que estaba, podía notar como mi ropa interior empezaba a estar mojada y solté un pequeño suspiro cuando en un dance del baile Raúl me toco el culo de perfil. Me estaba empezando a odiar a mí misma. Chris era una gilipollas y Raúl un tío galán que me estaba ...