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Cómo descubrí que soy un poco puta
Fecha: 05/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... cuidando y respetando. Pero aún así, me estaba poniendo cachondísima pensando en Chris, todo estaba mal, tenía que parar. Le dije a Raúl que me diese un respiro, que iba al baño a echarme un poco de agua y él, claramente lo entendió. Le di un último trago a mi copa y la apuré. En el baño, me eche un poco de agua por debajo de las axilas y por debajo del cuello para refrescarme sin perder el maquillaje, me miré y pude observarme, realmente estaba echa una guerrera de la noche, saque el pintalabios y me di una pasada. Al salir, ya lo tenía claro, le iba a comer la boca a Raúl delante de todos, y ya directamente, me lo llevaría a su cuarto. Pero al acercarme al salón, pase por una habitación que estaba abierta, Chris estaba dentro, en penumbra, y sin perder su sonrisa, me hizo un gesto con el dedo para que entrase. No sé qué demonios me rondó la cabeza, igual, las copas me habían dado confianza y estaba dispuesta a mandarle a la mierda, echarle en cara lo que le estaba haciendo a su colega Raúl o a mi amiga, María, lo muy gilipollas que era, o sabe Dios que. Lo que pasó, es que le hice caso, entré en el cuarto siguiendo sus indicaciones. Cuando entré en la habitación, sin mediar palabra, cerré la puerta y perdí el control, le comí la boca con frenesí y pude notar como sus brazos bajaban hasta que sus manos se aferraron a mi culo, no lo pude evitar, gemí, gemí como la perra que era en ese momento. A partir de ahí el tomó la iniciativa y me tiró contra la ...
... cama, al voltearme, pude darme cuenta de que nos encontrábamos en la habitación de Raúl por una foto que había encima de la mesita de noche, tremenda ironía. Chris me quitó el kimono azul que hacía media hora me sobraba y me fue bajando la cremallera, hasta que al final, el propio vestido cedió por su propio peso. Aquella noche, a sabiendas de que se avecinaban curvas, me había puesto un conjunto que combinaba con el vestido, lencería de color negro con detalles en azul marino; el sujetador era de encaje y realzaba mis pechos de una manera que parecían rebosar y cualquier leve movimiento, hacía que balanceasen como un flan, en la parte inferior, por otra parte, llevaba un tanga de color negro con un pequeño lacito azul. Era irresistible. Chris no pudo evitarlo y me manoseó por completo, tomo mis pechos y me agarro fuertemente, todo esto mientras me besaba con furia y pasión. Me sentí completamente vendida a él, menudo cabrón. Así estuvimos, hasta que se levantó de mi lado y quitó los pantalones y la ropa interior, se sentó sobre la cama y con su puñetera sonrisa, soltó «Putita, de rodillas, vamos a ver como la chupas». Yo estaba en tanga solamente en este momento, mirando su polla dura erguida ante mí. Me sentí vejada, insultada, recordé lo imbécil que era y como me había hecho sentir, lo hijo de la grandísima que era, y después, tal y como me había indicado, me puse de rodillas frente a él y comencé a comérsela. Recuerdo que me sentí realmente avergonzada, pero ...