1. Pagándoles el alquiler a mis primos


    Fecha: 07/05/2023, Categorías: Incesto Autor: florcitadorada, Fuente: CuentoRelatos

    Recuerdo cada instante de esa noche. Me bañé en la bañadera, con una deliciosa agua caliente, un jabón muy cremoso, que me pasaba lentamente por el cuerpo, deteniéndome en mis senos, sintiendo mis pezones duros frente a la imagen de lo que estaba por suceder. Me depilé cuidadosamente la vagina, una vagina con poca experiencia y con muchos deseos de entregarse a esa locura. Me humedecía con gran facilidad al fantasear con mi cuerpo desnudo, dispuesta a todo. Estaba perpleja, ansiosa, asustada, excitada por la decisión que había tomado. Estaba dándole forma al gran secreto de mi vida.
    
    Yo tenía 19 años. Estatura media, cabello largo, ondulado, negro, ojos marrones, piel blanca, pechos medianos, sedientos, cola redonda, parada. Dejé el pueblo, para venir a estudiar y a trabajar a la ciudad. Vivía en una linda y cómoda casa, con mis primos. En ese momento, Gastón tenía 32 años y su hermano, Felipe, 28. Yo soy la prima más chica, ellos son de los más grandes. Todos crecimos en el mismo pueblo.
    
    Comencé la facu, con gran entusiasmo, pero no encontraba trabajo. Cada vez, más flaca mi billetera y mi esperanza de encontrar algo. Mis padres me mandaban dinero, que apenas me alcanzaba para la comida. Mis primos habían abandonado sus estudios y se dedicaban a trabajar y a divertirse con amigos. Los meses sin pagar mi parte de los impuestos, de los servicios y del alquiler, se iban amontonando en mi almanaque. Los primeros meses, mis primos se mostraron solidarios y tolerantes, pero ...
    ... eso se fue desgastando. La relación entre nosotros era cercana, familiar, relajada, hasta que la actitud de ellos hacia mí, se fue modificando. Me empezaron a mirar de otra manera, se acercaban más de lo normal, sin disimulo se me quedaban mirando la boca, los pechos y la cola, me preguntaban por mi vida sentimental y sexual y comenzaron a andar en boxers por la casa. Estas conductas me inquietaban, me confundían, me desconcertaban. Pero, eran mis primos, eran familia…
    
    Gastón, alto, espaldas anchas, fornido, macizo, morocho, ojos negros, mirada desafiante y burlona, cabello marrón, manos particularmente grandes y fuertes. Felipe, casi tan alto cómo Gastón, espaldas anchas, con un par de kilos de más, cabello y ojos marrones, trigueño. Dos hombres interesantes, llamativos. Dos hombres que en realidad no conocía y que cambiaron mi vida.
    
    Una tarde de mucho calor, yo estaba con un pequeño y liviano vestidito, mis primos andaban por la casa en boxers. En un momento, se pararon en frente de mí y me miraron con evidente deseo, me desnudaron con la mirada. Me sentí incómoda, nerviosa y excitada. Gastón se acercó a mí, tanto que terminé contra la pared, sus brazos de cada lado de mi cara.
    
    - ¿Sabes cómo nos podes pagar toda la plata que nos debes?
    
    - No- contesté asustada y desconcertada.
    
    - ¿No se te ocurre nada? - me miro los senos.
    
    Felipe comenzó a acercarse. Crecía el miedo en mí. Pensé que eran capaces de todo. Y no me equivocaba.
    
    - ¿Qué quieren? - casi no me ...
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