1. Pagándoles el alquiler a mis primos


    Fecha: 07/05/2023, Categorías: Incesto Autor: florcitadorada, Fuente: CuentoRelatos

    ... salía la voz.
    
    Se miraron entre ellos. De golpe, eran dos desconocidos, mostrando un lado muy oscuro.
    
    - Te queremos coger entre los dos. Paganos con tu cuerpo lo que nos debes. Prostituirte para nosotros.
    
    Gastón comenzó a desabrochar los botones de mi vestido, Felipe me acariciaba el brazo. De golpe, fue cómo si me despertara, los empujé y me alejé.
    
    - ¿Qué les pasa? ¿Están locos? ¡Somos primos! - les grité indignada.
    
    - Mira primita, no te vamos a violar, no ahora. Vos vas a venir a buscarnos y ahí te vamos a convertir en nuestra perra. Nuestra primita más chiquita, nuestra putita rica y sumisa- dijo Gastón, mientras Felipe se acercaba a un pantalón suyo que tenía sobre una silla y le sacaba el cinturón.
    
    - Este cinturón tiene tu nombre perrita. Digo, primita- afirmó Felipe.
    
    Esas palabras me horrorizaron y fueron violenta y excitantemente proféticas.
    
    No me fui de la casa, me quedé. ¿Para qué me quedé? Hoy me doy cuenta, para que se cumplieran esas palabras.
    
    Mis primos comenzaron a llevar mujeres a la casa. Supongo que, a veces, hasta hacían tríos. Yo trataba de estar lo menos posible en la casa, iba mucho a la facu y a lo de amigos. Cuando estaba, me encerraba en mi habitación, hasta comía allí. La convivencia estaba atravesada por una graaan tensión sexual. Tenía un tsunami de emociones, sensaciones, fantasías y deseos. Se iba desdibujando la percepción que tenía de ellos cómo primos, iba creciendo la imagen de ellos cómo machos y de mí, cómo ...
    ... hembra.
    
    Una noche, no podía dormir por los gemidos de la mujer que estaba con Gastón. Eso me súper excitaba, deseaba estar en el lugar de ella. Fui a la cocina a buscar agua, cuándo me estaba volviendo a mi habitación, ella entró. Me miró sorprendida y curiosa.
    
    - ¿Vos sos “la primita”?
    
    - Soy Lili, la prima. ¿Por?
    
    - Gastón no deja de hablar de vos, te tiene muchas ganas. Te aviso, vas a terminar en la cama de esos dos. Te van a mal tratar, mucho y la vas a pasar muuuy bien.
    
    - Somos primos, imposible.
    
    - Mejor, nadie va a sospechar, nadie va a molestar. Te pueden usar todo lo que quieran- miré para otro lado, ya húmeda de deseos.
    
    - Me voy a mi habitación. Qué estés bien.
    
    - Primita, sos muy linda y carnosa, aprovéchalo. Vos querés que te usen, liberate, nadie se va a enterar. Además, les debés mucha plata.
    
    - No soy una prostituta.
    
    - ¿Por qué no? En un tiempo, vas a ser la prostituta de ellos, sé lo que te digo.
    
    A partir de ese encuentro, ya no pude defenderme de mis deseos. Dejé que las fantasías me acompañaran todo el día. Los deseaba. Adentro mío los deseaba. Me tocaba y terminaba, sintiendo la lujuria de ellos arrasándome el cuerpo y la vida. La imagen de ellos cogiéndome, me robaba la voluntad y la capacidad de discernimiento.
    
    Y llegó la noche de la decisión y del baño cómplice. Me bañé para ellos, me depilé para ellos. Ya no me importaba nada. Me puse una linda lencería, blanca, barata. Me sigue excitando la lencería ordinaria. Y un camisón de ...
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