1. Pagándoles el alquiler a mis primos


    Fecha: 07/05/2023, Categorías: Incesto Autor: florcitadorada, Fuente: CuentoRelatos

    ... bofetada que me tiró al piso. Sentí el ardor en la mejilla, y el deseo volviendo a mis pechos y a mi vagina, ya húmeda. Quedé arrodillada en el piso, contra la pared.
    
    - La virgencita quiere agua. La vamos a hacer bien putita a la primita virgencita. Tomá leche, tomala toda.
    
    Me puso el pene erecto en la boca y me empezó a apretar contra la pared. Me cogía la boca, cómo hizo Felipe. Le agarré las nalgas con fuerza. Estaba muy excitada. Estos machos sabían cómo sacar la hembra en celo que había en mí. Se lo agarré con las manos, lo masturbé, lo lamí con la lengua y con los labios, desesperada por darle placer. Gastón gemía y temblaba. Me la metió hasta el fondo de la garganta, me apretó más contra la pared y con un fuerte gemido, acompañado por un espasmo, terminó en mi boca. Me tomé la lechita que pude de ese hombre que me estaba transformando, con su cuerpo, con su lujuria, con su crueldad, en una prostituta sumisa. Gastón se alejó de mí, jadeando, me miró satisfecho de su obra y se tiró en la cama, con las piernas abiertas. Me corría su leche por el cuello. Me sentía muy usada y con la necesidad de más. Felipe se acercó a mí, me ayudó a ponerme de pie, levantó mi camisón del piso y me limpió la leche.
    
    - ¡Qué tetas tan violables que tenés! ¡Te voy a golpear mucho por no habérmelas entregado antes!
    
    Me apoyó contra la pared, hizo que levantara los brazos y los mantuviera contra la pared y comenzó a besarme con mucha ternura los pezones, los pechos, las axilas. El ...
    ... corazón me latía apresurado de excitación, respiraba gozando de cada contacto. El deseo de mis senos me recorría todo el cuerpo y llegaba a mi vagina estallada en jugos.
    
    - Castigame, castígame, por favor… - le suplicaba a Felipe, mientras su suavidad se iba transformando en pasión, me comenzó a lamer, a chupar, a morder los pechos.
    
    - ¿Querés ser muy castigada perrita?, mirá que puedo ser muy malo, me gusta azotar – no pude evitar un profundo gemido de placer. Me lamía el cuello, mientras sus manos recorrían y apretaban mi cuerpo.
    
    - Azotame, soy tu esclava y me porté muy mal con vos- lo miré a los ojos, profundamente, con la boca entre abierta de pasión.
    
    Levantó una ceja y me mamó las tetas, metiéndoselas en la boca todo lo que podía. Luego se alejó, sacó el cinturón de su pantalón y me lo mostró desafiante. Me corrió un escalofrío por todo el cuerpo, pero la pulsión de ser su esclava era más fuerte que cualquier temor.
    
    - Perrita, te voy a poner este collar alrededor del cuello y vas a caminar en cuatro patas hasta mi habitación. Te quiero azotar y ultrajar en mi cama- gemí de placer.
    
    Me colocó el cinturón y me puse en cuatro patas. Comencé a andar por la casa, así, desnuda, con la leche de mis primos en todos mis agujeros, en cuatro patas, arrastrando el cinturón con el que iba a ser azotada. Movía la cola, para excitarlo más. Mi andar era lento, cómo el de una gata que no tiene prisa. Felipe buscó su celular y me sacó fotos y me filmó. Yo quería llegar a su ...
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