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Mientras mi novio duerme (Parte 1)
Fecha: 08/05/2023, Categorías: Incesto Autor: NinfaCamila, Fuente: CuentoRelatos
... sentían como, lentamente, su sexo comenzaba a hincharse, y también sentí su abdomen plano y duro contra mi espalda. — Está bien, lavá vos. — le dije, y luego me zafé de él, no sin cierto esfuerzo. Me quedé atolondrada ante se desfachatez. ¿cómo se atrevía a hacerle eso a su hermano? Me sentía indignada, pero sin embargo, no lograba enfurecerme. Quizá yo le había dado alguna señal sin darme cuenta. Mis fantasías de adolescente habían regresado desde que visitó a martín, y probablemente él lo notaba. Pero no por eso estaba bien lo que hizo. Traté de tranquilizarme. No quería que Martín note mi perturbación. Volví a la cocina, y mi novio estaba sentado, ajeno a todo lo que acababa de ocurrir. — ¿Todo bien? — me preguntó. — Sí, todo bien. — contesté, esbozando la mejor sonrisa que pude. — copado tu hermano ¿no? — pregunté, tanteándolo. — Sí — contestó — sigue siendo el mismo pesado de siempre, pero me doy cuenta de que yo también soy exagerado. Tengo que tener más tolerancia con los que son diferentes a mí. — dijo. En ese momento quise decirle la verdad. Decirle que su rechazo hacía su hermano no era infundado. Pero algo me detuvo. No quería arruinarle la alegría que estaba experimentando en esos momentos. Además, si Ezequiel era un desubicado ¿qué era yo? Le había permitido un contacto corporal, pero eso sería todo. Al menos, eso pensaba en ese momento. 5 Por la noche, mientras estaba en la casa de mi abuela, recibí el mensaje de Martín, ...
... recordándome que nos habíamos comprometido a salir con Ezequiel. Mi primera reacción fue inventar una excusa. Pero no quería que sospeche nada raro. Mi novio es lento, pero no tanto. Además, era una buena oportunidad para demostrarle a Ezequiel que entre nosotros jamás pasaría nada, y si se daba la ocasión, lo reprendería por la actitud traicionera que tuvo ese día. Eran las ocho de la noche. Así que tenía tiempo suficiente para prepararme. Me duché. Me maquillé. Elegí una pollera de jean bastante corta, y una remera blanca, y zapatillas también blancas. Simple pero sensual, era mi lema, y esa noche no sería la excepción. Me pasaron a buscar y fuimos en el auto de Ezequiel hasta un bar de Palermo. No comimos, porque todos habíamos cenado. Bebimos cerveza artesanal, y muy pronto nos habíamos tomado tres chops cada uno. Durante la primera hora de la velada, era casi como si yo no estuviera con ellos. Los hermanos conversaban de cosas banales, elevando la voz por encima de la música y del griterío del resto de los comensales, para hacerse escuchar. Yo los observaba, especialmente a Eze. Estaba vestido con una camisa manga larga, muy ceñida a su cuerpo de músculos marcados, con el pecho al aire. Se había puesto un pantalón de jean, y el cinturón, de hebilla grande y llamativa, hacía imposible no desviar la mirada hacia la zona púbica, donde se advertía su miembro, demasiado grande para un pantalón tan ajustado. Por suerte, en ese momento estaba sentado, y yo no debía preocuparme ...