1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 9)


    Fecha: 08/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... déjame. Dale, Rodri. Enchastrale la concha a la putita de tu prima.
    
    Quitó la mano que tenía en la parte posterior de mi cuello y la usó para abrirse la bombacha, estirando el elástico que quedaba sobre su abdomen. Verle la concha desde arriba, casi espiando, le facilitó ciertamente la tarea. Al segundo acabé como nunca. Mi semen le pegó en la pancita y luego ella misma apunto mi chota hacia sus labios vaginales. No pude contar la cantidad de lechazos que recibió en total, pero la leche no sólo se le acumuló en la tanga sino que, sobrepasando los bordes, le manchó todos los muslos.
    
    Al terminar mi orgasmo caí rendido, con mi frente sobre su hombro. Ella se aplastó la bombacha para desparramar mejor la leche y se lamió la mano cuando quedó sucia por los fluidos que traspasaron la tela. Al verla sentí que ya estaba para una paja más, pero me contuve. Como lo tenía cerca, besé su hombro, bajé con la lengua un poquito y ella misma volvió a tomar una teta y me la ofreció para que se la chupe un poquito. La excitación otra vez se estaba apoderando de ambos.
    
    La apreté fuerte del culo y la besé en la boca. Todavía con la pija al aire la apoyé con pasión sobre su tanga, que ahora parecía roja. Cuando mis dedos comenzaban a esquivar la bombacha y tocarle el orto desnudo, me frenó. Sé que le costó. Sé con total seguridad que hubo un segundo en donde pensó ...
    ... en colgarse de mi cuello y abrazarme con las piernas abiertas y mandar todo al diablo. Pero del otro lado estaba el amor de su vida y eso también tuvo peso en la decisión.
    
    También sabía yo que, una vez más, era sólo cuestión de tiempo. Se irían a encontrar, se besarían, capaz, a la tercera cerveza y cuando la calentura le nublaría la mente, entre esas nubes grises aparecería la imagen del culo abierto de la pendeja. La calentura de mi prima volvería a la habitación como máximo a las dos horas.
    
    Se puso un vestido floreado de verano, hermoso. De esos que se pegan a las nalgas aunque sean sueltos. Cenamos y cuando llegó el momento del encuentro, le deseé suerte y me fui a tirar para descansar un rato.
    
    Pasaron dos horas. Luego tres. A la cuarta, pensé que tal vez había calculado mal. Y a la quinta, hasta podía imaginármelos teniendo sexo desenfrenado. Sentí tanto miedo que ni me calentaba la idea de Fabián chupándole la concha enlechada. Si tenían sexo y se arreglaban, por un lado, no puedo negarlo, me alegraba porque sabía que eso haría muy feliz a mi prima.
    
    Pero, por otro, entendía que ya no tendría chances de cogérmela.
    
    En medio del pánico llegó un mensaje de Julia a mi celular. Dude en leerlo. Me temblaban las manos.
    
    Habían pasado seis horas y si el mensaje era para avisarme que dormiría con él, todo estaba perdido.
    
    Continuará... 
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