-
¿Quieres mamar mis tetas y venirte en mi culo?
Fecha: 13/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Rita cuando la recogí en el aeropuerto de Santiago vestía con una cazadora marrón y una camiseta blanca con un escote que enseñaba casi la mitad de sus enormes tetas, una minifalda marrón y unas botas de mosquetero. Era alta y sus piernas eran largas y bien moldeadas. Traía una maleta en la mano, una bolsa en la otra y un piercing en forma de aro en la nariz. Su media melena era rubia aunque en las fotos del Facebook la tenía negra. Llevaba encima una capa de pintura que ríete tú del gotelé, y un perfume agradable, cosa que olí al besarla en la mejilla. Además de las pintas que traía era una grosera, ya que lo primero que me dijo fue: -En las fotos pareces más alto y menos feo. Su grosería no pudo con mi galantería. -Pues tú eres más linda en persona. ¿Tuviste un buen vuelo? -Con dos horas de retraso no debías hacer esa pregunta. Me lo dijo de otra manera, empezó con un: Vos sos..., y largó una retahíla de palabras, que al cambio vinieron a decir lo que os dije antes. Le pregunté: -¿Cenaste? -No, pero no tengo hambre. En fin que nos fuimos al auto y allí, sentada en el asiento, le dije: -Ponte algo sobre las piernas que se te ve más de la cuenta. Se hizo la interesante. -¿Te pongo nervioso? -No. Coge... Se enfadó cómo si le hubiese dicho que parecía la bruja Avería. -¡Quién carajo te crees que eres! -Tu primo, ese soy yo. -¡Pues coge con tu mujer! Me había mal entendido, pero había sido porque no me dejara terminar de ...
... hablar. -Te iba a decir que cogieras mi chaqueta en el asiento trasero para tapar las piernas. -Pues haber dicho que la agarrara. -¿Para qué? ¿Acaso te crees que se iba a escapar? -Boludo. La acababa de conocer y ya me caía gorda. Mi paciencia tenía un límite, y con el tono que dijo aquella palabra y la cara que puso, lo había rebasado. Le dije: -¡Si, de bolas no ando mal! -Dime de que presumes y te diré de que careces. Palabras sabias de mi madre. -Ya serán del refranero español. En viaje hasta mi casa nos enfadamos tres veces y nos volvimos a reconciliar otras tantas. Llegamos bien entrada la noche. Mi esposa nos estaba esperando y mi madre, que era a quien venía a visitar, ya dormía. Mi esposa fue ver a Rita y poner mala cara. Se veía que no le gustaba tener en casa a una mujer veinte años más joven que ella y enseñando más de la cuenta. Una semana después la llevé a un monte desde donde se divisaba la ría y al que se llegaba en auto hasta casi la cima. Llevábamos una tortilla de patatas con cebolla, una botella de Coca-Cola de dos litros rellena con vino tinto, pan y lo necesario para no comer con las manos ni beber a morro. Rita mirando el paisaje que hacía la ría estaba pintando un cuadro que pusiera en un caballete. Yo miraba videos en la portátil, hablaba con ella y de cuando en vez le echaba un vistazo el cuadro. Pintaba bien y se lo dije. -Te podías ganar la vida con la pintura. -Prefiero vivir la vida loca. -Sí, eso le dice tu ...