1. ¿Quieres mamar mis tetas y venirte en mi culo?


    Fecha: 13/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... la seda cuanto más las mamaba más me excitaban. Me echó la mano a la polla y la sobó, después me bajó la cremallera del pantalón y me la meneó muy despacito. Pringando de aguadilla su mano derecha, me dijo:
    
    -Me pusiste re caliente.
    
    La volví a besar en la boca, ella abrió la cremallera lateral de la falda. Al sentir el ruido dejé de besarla, le bajé la falda y sus bragas rojas y vi su coño pelado con un piercing atravesando su clítoris de lado a lado. Rita me dijo:
    
    -Se desenroscan las bolitas de los lados.
    
    Desenrosqué una bolita y quité la barrita con cuidado. El piercing fue a parar junto a los otros. Pasé mi lengua lateralmente por el clítoris y después de abajo a arriba. Rita se estiró, flexionó las rodillas, se abrió de piernas y puso sus brazos a lo largo de su cuerpo. Le abrí el coño mojado, metí mi lengua dentro de su vagina y después lamí sus jugos agridulces. Era una delicia de mujer... Lamí su coño, lo abrí con dos dedos, chupé sus labios, enterré varias veces mi lengua en su vagina, lamí su clítoris de todas las maneras, en círculos, hacia los lados, de abajo a arriba... Dándole una chupadita en él, me dijo:
    
    -¡Vos si que sabes comer una concha!
    
    O algo así me dijo, pero volvamos al turrón. Cuando estaba a punto de correrse le di la vuelta, le abrí las nalgas con las manos, lamí el ojete, le metí y saqué la lengua de él y sin más comenzó a temblar y dijo:
    
    -¡Me vengo!
    
    Se corrió cómo una angelita. Iba de dura, pero era dulce cómo un ...
    ... caramelo.
    
    Al acabar de correrse y darse la vuelta lamí su coño para saborear su corrida. Lo tenía cómo una charca. Lo tenía cómo a mi me gusta comer un coño, encharcado, y se lo seguí comiendo. Sus manos acariciaron mis cabellos mientras le hacía otra vez lo que le había hecho antes. Con gemidos y caricias en mi cabello me iba diciendo lo que estaba sintiendo. Cuando levantó la pelvis y tiró de mis cabellos supe que se iba a correr de nuevo. Me lo confirmó:
    
    -¡Me vengo otra vez, loco, me vengo otra vez!
    
    Se volvió a correr cómo un pajarito. Era una maravilla beber de ella, sentir sus dulces gemidos y sentir sus sacudidas.
    
    Al acabar tenía una cara de felicidad que aún la hacía más bella. Se puso de lado, me quitó la camisa, los zapatos, los pantalones y los calzoncillos y después hizo un recorrido con sus labios desde mi boca a mi polla... Besos con lengua, chupadas de mamilas, lamidas... Al llegar a mi polla mojada y empalmada, la levantó y me lamió y chupó los huevos mientras me masturbaba, después lamió y mamó mi polla a su aire, un aire que me encantó, tanto cuando lamía mi frenillo como cuando mamaba el glande, cómo cuando pasaba su lengua por la corona, por el meato... Me encantó porque sabía lo que hacía y porque lo hizo todo muy despacito. Cuando se hartó de polla, me dijo:
    
    -Ahora voy a coger contigo cómo una perra y te voy a dejar los ojos en blanco.
    
    Me montó. Yo le agarré las tetas. Rita en vez de meter la polla en el coño la frotó en el culo, empujó, la metió ...